La negociación salarial entre los sindicatos aceiteros y
las principales cámaras exportadoras del país atraviesa días decisivos. Con el
vencimiento de la conciliación obligatoria previsto para el próximo 18 de
junio, las empresas solicitaron una nueva audiencia para intentar alcanzar un
acuerdo que evite medidas de fuerza en el sector.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República
Argentina (CIARA) y el Centro Exportador de Cereales (CEC) señalaron que una
eventual paralización de actividades tendría un fuerte impacto económico tanto
para las empresas como para los propios trabajadores.
Una negociación contrarreloj
Las entidades empresarias pidieron a la Secretaría de
Trabajo una reunión con los gremios para este martes, con el objetivo de
retomar las conversaciones salariales antes de que finalice la conciliación
obligatoria.
El conflicto se originó a fines de mayo, cuando el
Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la Federación de
Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso rechazaron la propuesta
salarial presentada por las empresas y anunciaron un paro por tiempo
indeterminado.
La intervención del Ministerio de Capital Humano permitió
suspender la medida y abrir una instancia de negociación que continúa sin
resolución definitiva.
Las cifras que exponen las exportadoras
Las cámaras empresarias sostienen que desde enero ya
otorgaron incrementos acumulados del 13,8%, mientras que la inflación del mismo
período alcanzó el 14,7%.
Además, propusieron que los salarios se actualicen
mensualmente de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado
por el INDEC, mecanismo que, afirman, ya se utiliza habitualmente en el sector.
Según datos difundidos por CIARA y CEC, el salario promedio
de un trabajador aceitero ronda actualmente los $4,8 millones mensuales, una
cifra que supera ampliamente el promedio del empleo privado registrado en
Argentina.
El costo de una posible medida de fuerza
Las exportadoras advirtieron que un nuevo paro podría
generar pérdidas directas para los empleados. De acuerdo con sus estimaciones,
cada jornada sin actividad representaría una reducción cercana a los $160.000
por trabajador.
En ese escenario, una semana completa de paralización
implicaría ingresos no percibidos por alrededor de $960.000 para cada empleado
alcanzado por la medida.
Las empresas también remarcaron que, desde noviembre de
2023, los salarios del sector registraron una suba acumulada superior a la
inflación y a la evolución del tipo de cambio.
La postura de los sindicatos
Por su parte, los gremios consideran insuficiente la oferta
presentada por las compañías y sostienen que el reclamo salarial busca
preservar el poder adquisitivo de los trabajadores.
Las organizaciones sindicales argumentan que los salarios
deben contemplar el costo de vida actual y recuerdan que el sector
agroexportador se encuentra entre los principales generadores de divisas del
país.
En negociaciones previas, los representantes gremiales
habían reclamado una recomposición cercana al 20%, postura que derivó en el
conflicto que hoy sigue abierto.
Expectativa por una definición
La atención está puesta ahora en las próximas reuniones
entre las partes. Un acuerdo permitiría garantizar la continuidad de la
actividad en uno de los sectores más importantes para las exportaciones
argentinas.
Si no se alcanza un entendimiento antes del vencimiento de
la conciliación obligatoria, el conflicto podría escalar nuevamente y afectar
el funcionamiento de plantas industriales, puertos y operaciones vinculadas al
comercio exterior.
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