El Gobierno de Estados Unidos volvió a elevar el tono
frente a Cuba. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que no ve
posibilidades de reformas profundas mientras continúen al frente las actuales
autoridades políticas y económicas del país.
Durante una audiencia ante el Comité de Relaciones
Exteriores del Senado estadounidense, el funcionario sostuvo que la estructura
de poder vigente impide transformaciones reales y remarcó que Washington
mantendrá su estrategia de presión.
Rubio apuntó contra el poder económico cubano
Rubio señaló especialmente a GAESA, el conglomerado
empresarial administrado por las Fuerzas Armadas cubanas, al que atribuyó una
influencia decisiva sobre la economía nacional.
Según explicó, el sistema actual no tendría capacidad de
reformarse sin una renovación de sus principales dirigentes o un cambio de
enfoque dentro de las instituciones que controlan el país.
El jefe de la diplomacia estadounidense también confirmó
que existieron contactos entre representantes de ambos gobiernos, aunque evitó
brindar detalles sobre el contenido de esas conversaciones.
La crisis energética agrava la situación
Las declaraciones se producen en medio de una profunda
crisis energética en Cuba. La isla atraviesa dificultades para acceder a
combustibles importados, una situación que impactó directamente en la
generación eléctrica.
Los problemas de abastecimiento derivaron en extensos
cortes de luz en distintas provincias, afectando la actividad económica, los
servicios y la vida cotidiana de millones de cubanos.
Desde Washington sostienen que las restricciones recientes
forman parte de una política destinada a incrementar la presión sobre el
gobierno cubano, mientras que La Habana denuncia que estas medidas profundizan
los problemas económicos y sociales.
Diferencias cada vez más marcadas
Rubio rechazó que las sanciones estadounidenses sean la
causa principal de la crisis actual y afirmó que los problemas estructurales de
Cuba existían antes de las últimas decisiones adoptadas por la administración
de Donald Trump
Además, reiteró acusaciones históricas de Estados Unidos
contra el gobierno cubano, entre ellas supuestos vínculos con actividades
consideradas una amenaza para la seguridad internacional.
Por su parte, las autoridades cubanas mantienen que
cualquier cambio político debe ser decidido exclusivamente por la población de
la isla y rechazan las condiciones planteadas desde Washington.
Mientras tanto, las posiciones entre ambos gobiernos
continúan alejadas y no aparecen señales concretas de un acercamiento que
permita modificar el actual escenario de tensión diplomática y económica.
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