Una investigación internacional advirtió que el chikungunya
podría extenderse hacia Europa central, el noreste de Estados Unidos y parte de
Asia durante las próximas décadas debido al avance de los mosquitos
transmisores favorecido por el cambio climático.
El estudio fue elaborado por científicos de China y
publicado en la revista científica Frontiers in Cellular and Infection
Microbiology. El trabajo analizó cómo las variaciones de temperatura y
precipitaciones modifican la distribución de los insectos que transmiten el
virus.
Actualmente, la enfermedad ya representa un riesgo para 139
países, según las proyecciones realizadas por los investigadores.
El mosquito que preocupa a los científicos
El chikungunya se transmite principalmente por los
mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. Este último genera especial
preocupación porque puede sobrevivir en regiones más frías y adaptarse a climas
templados.
Los expertos señalaron que una mutación detectada durante
el brote del océano Índico entre 2005 y 2006 facilitó la propagación del virus
a través del Aedes albopictus, acelerando su expansión fuera de las zonas
tropicales.
La investigación concluyó que la presencia de estos
mosquitos explica el 84% de la propagación del virus en el mundo.
América del Sur, entre las zonas más expuestas
El informe indicó que América del Sur concentra actualmente
el mayor porcentaje de áreas aptas para la transmisión de chikungunya, con más
del 83% del territorio bajo condiciones favorables para el desarrollo de la
enfermedad.
África y Oceanía también aparecen entre las regiones más
vulnerables, mientras que Europa todavía mantiene bajos niveles de exposición.
Sin embargo, las proyecciones muestran un crecimiento sostenido del riesgo
hacia finales de siglo.
Los científicos remarcaron que el aumento de temperaturas
permitirá que los mosquitos lleguen a territorios donde antes no podían
sobrevivir.
Qué países deberían prepararse
El estudio recomendó que países como Alemania, Reino Unido,
Japón y China comiencen antes de 2040 a fortalecer sistemas de vigilancia
epidemiológica, control de mosquitos y capacitación médica.
Los investigadores alertaron que muchas de esas poblaciones
nunca estuvieron expuestas al virus y podrían enfrentar brotes importantes si
no se implementan medidas preventivas.
También advirtieron que el calentamiento extremo podría
reducir la presencia de mosquitos en algunas regiones tropicales, aunque
favorecería su expansión hacia áreas templadas.
El impacto del cambio climático
El trabajo científico utilizó datos recolectados entre 2010
y 2025 y combinó distintos modelos matemáticos para proyectar la evolución del
virus en 16 escenarios climáticos posibles.
Además, los especialistas reconocieron que factores como el
crecimiento urbano, la movilidad humana y futuras mutaciones del virus podrían
acelerar aún más la propagación del chikungunya en los próximos años.
La comunidad científica insiste en que el monitoreo
temprano y las políticas sanitarias preventivas serán claves para evitar nuevos
brotes globales de enfermedades transmitidas por mosquitos.
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