Bolivia atraviesa una de sus mayores crisis sociales de los
últimos meses, con 22 días consecutivos de bloqueos y protestas que ya impactan
en el abastecimiento de combustible, alimentos y oxígeno medicinal en distintas
regiones del país.
Las movilizaciones son impulsadas por sindicatos
campesinos, transportistas y sectores vinculados al expresidente Evo Morales,
que exigen respuestas del gobierno de Rodrigo Paz y mantienen cortes en decenas
de rutas nacionales.
Cortes y tensión en varias regiones
La Administradora Boliviana de Carreteras informó que
existen al menos 70 puntos de bloqueo activos en seis departamentos del país.
Los principales focos de conflicto se concentran en La Paz,
Cochabamba, Oruro y Potosí, donde las protestas complican el transporte de
mercadería y el funcionamiento de servicios esenciales.
En las calles de La Paz también se multiplicaron las
marchas de organizaciones sociales y campesinas. Mujeres aimaras encabezaron
algunas de las movilizaciones llevando cacerolas vacías como señal del
deterioro económico.
Problemas con combustible y alimentos
El impacto de los bloqueos ya comenzó a sentirse con fuerza
en mercados, hospitales y estaciones de servicio.
Transportistas de La Paz iniciaron además un paro por
tiempo indefinido para reclamar por la falta de combustible, mientras miles de
personas enfrentan largas demoras para trasladarse entre La Paz y El Alto.
Centros de salud reportaron dificultades para recibir
oxígeno medicinal y otros insumos básicos debido a las interrupciones en las
rutas.
El Gobierno busca abrir negociaciones
Frente al aumento de la tensión, el Gobierno boliviano
intenta avanzar en mesas de diálogo con sectores políticos, sociales y
económicos.
Uno de los encuentros fue encabezado por el vicepresidente
Edmand Lara junto a representantes legislativos, organizaciones de derechos
humanos e integrantes de la Iglesia católica.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, afirmó que
el Ejecutivo mantiene “voluntad de diálogo” para intentar desactivar el
conflicto y evitar una profundización de la crisis.
Crece la preocupación por una posible escalada
En medio del escenario de tensión, el Gobierno promulgó una
ley que flexibiliza la participación de las Fuerzas Armadas en conflictos
internos.
La decisión generó preocupación en sectores opositores y
organizaciones civiles, que advierten sobre una posible escalada represiva si
fracasan las negociaciones políticas.
Mientras continúan las protestas y los bloqueos, Bolivia
enfrenta un escenario de creciente incertidumbre económica y social que
mantiene en alerta a toda la región.
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