Las autoridades sanitarias identificaron al ornitólogo
neerlandés Leo Schilperoord como el “paciente cero” del brote de hantavirus
detectado en el crucero MV Hondius, que ya dejó tres muertos y varios contagios
confirmados.
El especialista, de 69 años, comenzó con síntomas pocos
días después de embarcar en Ushuaia rumbo al Atlántico Sur y falleció el 11 de
abril a bordo de la embarcación.
La investigación apunta a determinar cómo se originó el
contagio y si estuvo vinculado con actividades realizadas en zonas naturales de
Argentina antes del viaje.
Cómo comenzó el brote en el crucero
El MV Hondius había partido desde Ushuaia el 1 de abril con
88 pasajeros y 59 tripulantes de distintas nacionalidades.
Según reportes difundidos en Países Bajos, Schilperoord
presentó fiebre, dolores de cabeza y problemas gastrointestinales antes de
sufrir una grave complicación respiratoria que derivó en su muerte.
El cuerpo permaneció en el barco durante casi dos semanas
hasta que pudo ser desembarcado en la isla Santa Elena, en medio del Atlántico
Sur.
La muerte de su esposa y nuevos contagios
Días después del fallecimiento del científico, su esposa
Mirjam Schilperoord-Huisman también comenzó con síntomas compatibles con
hantavirus.
La mujer fue evacuada desde Santa Elena hacia Sudáfrica,
donde murió tras ser internada en Johannesburgo. Las pruebas médicas
confirmaron posteriormente la presencia del virus.
Hasta el momento, el brote dejó al menos siete personas
afectadas y tres víctimas fatales, incluida una pasajera alemana.
Además, un ciudadano británico permanece internado en
terapia intensiva en Sudáfrica bajo seguimiento médico.
Quiénes eran las víctimas
Leo y Mirjam Schilperoord eran reconocidos investigadores
dedicados al estudio de aves migratorias y ecosistemas árticos.
Ambos habían participado durante décadas en expediciones
científicas y publicaciones vinculadas con la ornitología en Europa.
La noticia generó conmoción en la comunidad científica de
Países Bajos, donde colegas y familiares destacaron su trayectoria y compromiso
con la investigación ambiental.
La investigación sigue abierta
La Organización Mundial de la Salud y autoridades
sanitarias de varios países continúan trabajando para establecer el origen
exacto del brote registrado en el crucero.
Las sospechas apuntan a una posible exposición al virus
durante excursiones en áreas silvestres antes de iniciar la travesía marítima.
Mientras tanto, pasajeros y tripulantes permanecen bajo
vigilancia epidemiológica y cuarentenas preventivas para evitar nuevos
contagios.
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