La crisis del transporte público en Corrientes se
profundizó tras la suspensión de 23 choferes de colectivos en la capital
provincial. La medida, dispuesta por las empresas operadoras, implicó 30 días
sin goce de haberes y generó un fuerte rechazo sindical.
Suspensiones en medio de la crisis
Los trabajadores afectados pertenecen a las firmas Ersa y
Transporte San Lorenzo que prestan el servicio urbano en la ciudad. Según se
informó, las empresas argumentaron dificultades económicas para justificar la
decisión.
Desde el sector gremial confirmaron que los choferes
recibieron notificaciones formales en las últimas horas, lo que encendió la
preocupación por la estabilidad laboral en el sistema de transporte.
Rechazo gremial y estado de alerta
La Unión Tranviarios del Automotor (UTA) expresó su
desacuerdo con las suspensiones y advirtió sobre el impacto en los puestos de
trabajo. El sindicato se declaró en estado de alerta y anticipó que impulsaría
acciones para revertir la medida.
Además, remarcaron que la situación generó incertidumbre
entre los empleados y podría derivar en un conflicto mayor si no se encontraba
una solución en el corto plazo.
Reunión clave para destrabar el conflicto
Representantes gremiales y empresarios tienen previsto un
encuentro para intentar encauzar la situación. La reunión es considerada
determinante para definir si las suspensiones serían revisadas o si el
conflicto avanzaría hacia medidas más duras.
El resultado de ese diálogo se perfila como clave no solo
para los trabajadores afectados, sino también para la continuidad y normal
prestación del servicio de colectivos en Corrientes.
Un escenario abierto
El conflicto se sumó a una serie de tensiones que
atravesaba el sistema de transporte urbano en la ciudad. De no alcanzarse un
acuerdo, no se descartaban nuevas medidas gremiales que podrían impactar en los
usuarios en los próximos días.
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