El sector energético argentino cerró el primer trimestre de
2026 con el mayor superávit de su historia, impulsado por el crecimiento de
exportaciones y una fuerte caída de importaciones.
Según datos del INDEC, el saldo positivo alcanzó los USD
2.405 millones entre enero y marzo.
Exportaciones en alza y compras externas en baja
Durante ese período, las exportaciones energéticas sumaron
USD 2.837 millones, con un leve incremento interanual.
En paralelo, las importaciones se redujeron de manera
significativa, con una caída del 35,7%, lo que explicó gran parte del resultado
positivo.
Este cambio marcó un punto de inflexión en la balanza
energética del país.
Marzo marcó un nuevo máximo mensual
El desempeño se consolidó en marzo, cuando el superávit del
sector alcanzó los USD 1.090 millones, el mayor registro para un solo mes.
Las exportaciones crecieron más del 23% interanual,
mientras que las importaciones volvieron a caer con fuerza.
Este resultado se dio en un contexto de aumento de
volúmenes exportados y variaciones en los precios internacionales.
Vaca Muerta, eje del cambio estructural
El crecimiento del sector estuvo impulsado por el
desarrollo de Vaca Muerta, clave en la expansión de la producción no
convencional.
La mejora en la oferta energética permitió reducir la
dependencia de importaciones y fortalecer el perfil exportador.
Este escenario contrastó con años anteriores, en los que el
país registró déficits sostenidos en el sector.
Perspectivas y proyección a futuro
Las proyecciones del sector indican que Argentina podría
consolidarse como exportador de energía en la próxima década, con inversiones
sostenidas y expansión de la producción.
El desafío estará en mantener el crecimiento, mejorar la
infraestructura y garantizar condiciones estables para atraer capitales.
El desempeño del primer trimestre dejó una señal clara: la
energía se posiciona como uno de los pilares de la economía argentina en el
mediano plazo.
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