El médico Sebastián La Rosa aseguró que la mayor parte de
la longevidad saludable no depende de tratamientos complejos, sino de hábitos
diarios. Según explicó, entre el 80% y el 85% de los beneficios se logran con
mejoras en el sueño, la alimentación y la actividad física.
El especialista remarcó que la medicina moderna avanza
hacia un enfoque preventivo y personalizado. En ese sentido, sostuvo que hoy se
comprende mejor cómo envejece el cuerpo y qué acciones permiten retrasar ese
proceso.
Dormir, comer y moverse: los pilares básicos
Uno de los ejes principales es el descanso. La Rosa señaló
que no solo importa la cantidad de horas, sino también la calidad del sueño y
la regularidad en los horarios. Alterar la rutina, incluso los fines de semana,
puede afectar el rendimiento físico y mental.
En cuanto a la alimentación, recomendó ajustar las
porciones a las necesidades reales del cuerpo. Comer en exceso, advirtió, es
uno de los factores que impacta negativamente en el envejecimiento.
El tercer pilar es el ejercicio. El médico sugirió combinar
actividad aeróbica, entrenamiento muscular y movimiento cotidiano, como
caminar, para lograr un efecto integral.
Mitos sobre tratamientos costosos
La Rosa desestimó la idea de que la longevidad esté
asociada exclusivamente a terapias caras o innovaciones tecnológicas. Afirmó
que muchas personas logran mejores resultados con cambios simples y sostenidos
en el tiempo.
Como ejemplo, mencionó casos en los que hábitos saludables
superaron a estrategias basadas en inversiones millonarias en tratamientos
antienvejecimiento.
El rol de la salud mental y la vida social
Además de los factores físicos, el especialista destacó la
importancia del bienestar emocional. Mantener la mente activa, reducir el
estrés y sostener vínculos sociales son aspectos clave para una vida prolongada
y de calidad.
También explicó que el objetivo no es solo vivir más años,
sino retrasar la aparición de enfermedades y concentrarlas en etapas más
avanzadas de la vida.
Un cambio posible a cualquier edad
El mensaje final del médico fue claro: nunca es tarde para
mejorar los hábitos. Incluso en edades avanzadas, incorporar actividad física,
mejorar la alimentación y dormir mejor puede generar beneficios concretos.
En ese marco, insistió en que pequeñas decisiones diarias
pueden tener un impacto significativo en la calidad y expectativa de vida a
largo plazo.
Con base en nota de: infobae.com
#Longevidad #Salud #HábitosSaludables #Ejercicio
#Alimentación






