Un ataque con drones de Ucrania dañó una de las principales
terminales petroleras de Rusia en el Mar Negro, afectando instalaciones clave
para la exportación de crudo y generando preocupación en el mercado energético
internacional.
Ataque a una terminal estratégica
El operativo se registró durante la madrugada de ayer en el
puerto de Novorossiysk, donde fueron alcanzadas instalaciones de carga y
almacenamiento de petróleo.
Según autoridades rusas, el impacto provocó incendios en
depósitos, daños en infraestructura portuaria y dejó al menos ocho heridos,
incluidos menores.
Desde Kiev confirmaron la operación y señalaron como
objetivo la terminal Sheskharis, considerada un punto central en la logística
energética rusa.
Infraestructura clave para el petróleo mundial
El ataque también afectó al Consorcio del Oleoducto del
Caspio, un sistema que transporta crudo desde Asia Central hasta el Mar Negro.
Este corredor concentra cerca del 1% del suministro global
de petróleo y canaliza la mayor parte de las exportaciones de Kazajistán.
El daño a estas instalaciones genera incertidumbre sobre la
continuidad del flujo energético en la región.
Escalada en la guerra y antecedentes
No se trata del primer ataque contra esta infraestructura.
En los últimos meses se registraron múltiples ofensivas que afectaron muelles,
buques y sistemas de carga.
Las reparaciones pendientes y los sistemas dañados
complican la normalización de las operaciones, lo que podría extender el
impacto en el tiempo.
Además, la ofensiva incluyó objetivos militares, como una
fragata rusa anclada en el puerto.
Impacto internacional y tensiones diplomáticas
El ataque generó fricciones con Kazajistán, que depende de
este corredor para exportar su petróleo y ya había expresado su preocupación
por incidentes previos.
Ante la situación, parte del crudo comenzó a desviarse
hacia rutas alternativas, aunque con capacidad limitada frente al volumen
habitual.
Desde Ucrania sostienen que estas acciones buscan debilitar
la capacidad económica de Rusia para sostener el conflicto.
Energía y geopolítica en un momento crítico
El golpe a la infraestructura petrolera se produce en un
contexto de alta volatilidad en los mercados, con tensiones en otras rutas
clave como el Estrecho de Ormuz.
La combinación de conflictos simultáneos aumenta la presión
sobre los precios del crudo y el abastecimiento global.
El escenario anticipa nuevas tensiones geopolíticas, con
impacto directo en la economía internacional y en la evolución de la guerra.
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