Una nueva ofensiva con misiles lanzada por Irán golpeó anoche
(Arg.) a dos ciudades del sur de Israel y dejó más de 140 heridos, además de
importantes daños materiales en zonas residenciales.
Los ataques se registraron en Arad y Dimona, ubicadas en el
desierto del Néguev, donde los servicios de emergencia desplegaron un operativo
masivo para asistir a las víctimas y contener incendios provocados por las
explosiones.
Impacto en zonas urbanas
El primer misil cayó en Dimona y dejó más de 50 personas
afectadas. La mayoría sufrió lesiones leves, aunque se reportaron casos de
gravedad, entre ellos un menor con heridas severas.
Minutos después, un segundo impacto alcanzó la ciudad de
Arad. Allí, el número de heridos superó los 80, con varios pacientes en estado
crítico, incluidos niños. También se registraron daños estructurales en
viviendas y el derrumbe parcial de un edificio.
Emergencia y rescate
Equipos médicos, ambulancias y brigadas de rescate
trabajaron durante horas en ambas ciudades. Las víctimas fueron trasladadas
principalmente al Hospital Soroka, que activó protocolos de emergencia ante la
magnitud del ataque.
Además de los heridos por las explosiones, numerosas
personas fueron asistidas por crisis nerviosas o lesiones sufridas al intentar
resguardarse en refugios.
Bomberos lograron controlar focos de incendio en edificios
afectados, mientras continuaban las tareas de búsqueda para descartar la
presencia de personas atrapadas.
Fallas en la defensa y preocupación internacional
Las Fuerzas Armadas de Israel confirmaron que los sistemas
de defensa antiaérea fueron activados, pero no lograron interceptar los
misiles. El episodio quedó bajo investigación para determinar las causas de la
falla.
La cercanía de los impactos con instalaciones estratégicas
elevó la preocupación internacional. Dimona alberga el principal centro nuclear
del país, aunque organismos internacionales descartaron daños en esa
infraestructura.
Escalada del conflicto
El gobierno israelí calificó el ataque como uno de los
episodios más críticos de las últimas semanas y anticipó que continuará con su
respuesta militar.
En paralelo, el conflicto en Medio Oriente sigue en
aumento, con nuevos enfrentamientos y sin señales claras de desescalada en el
corto plazo.
La evolución de la situación, sumada al riesgo sobre
infraestructuras sensibles, mantiene en alerta a la comunidad internacional y
podría derivar en nuevas acciones diplomáticas o militares en los próximos
días.
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