Pakistán y Afganistán anunciaron una pausa en las
hostilidades en medio de la festividad del Eid al-Fitr, tras semanas de tensión
en la frontera y un reciente ataque aéreo que dejó un alto número de víctimas.
La tregua fue impulsada por gestiones diplomáticas de
países como Arabia Saudita, Qatar y Turquía, que intervinieron para reducir la
escalada.
Alto el fuego por motivos religiosos
El cese de las operaciones militares regirá durante varios
días, coincidiendo con una de las celebraciones más importantes del calendario
islámico.
Desde el gobierno paquistaní señalaron que la decisión
busca respetar el contexto religioso y dar una señal de distensión en medio del
conflicto.
Un conflicto en aumento
La tregua llega luego de una serie de enfrentamientos en la
frontera, que se intensificaron a fines de febrero.
El episodio más grave ocurrió con un bombardeo en Kabul,
que dejó cientos de muertos y heridos, según denunciaron autoridades afganas.
Las cifras, sin embargo, no pudieron ser verificadas de
forma independiente.
Versiones cruzadas sobre el ataque
Desde Afganistán sostuvieron que el blanco fue un centro
civil, mientras que Pakistán rechazó esa acusación y afirmó que los ataques
apuntaron a objetivos vinculados a grupos armados.
El gobierno paquistaní indicó que las instalaciones
atacadas estaban relacionadas con infraestructura insurgente y depósitos de
armamento.
Tensión y advertencias
Pese al alto el fuego, las autoridades afganas advirtieron
que responderán ante nuevos ataques y reiteraron su intención de defender el
territorio.
En paralelo, insistieron en que priorizan la vía
diplomática para resolver el conflicto.
Un respiro en medio de la crisis
La tregua representa una pausa temporal en un escenario de
alta tensión regional, con posiciones aún enfrentadas entre ambos países.
El desarrollo de los próximos días será clave para
determinar si este alto el fuego puede abrir la puerta a una desescalada más
duradera.
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