El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)
confirmó que Irán no trasladó sus reservas de uranio enriquecido al 60% desde
el inicio de los recientes ataques.
Según la última verificación, el material continúa
almacenado principalmente en el complejo subterráneo de Isfahán, bajo monitoreo
internacional.
Control internacional en medio del conflicto
El director del organismo, Rafael Grossi, indicó que los inspectores pudieron constatar la ubicación de las reservas, pese a la escalada militar en la región.
Una parte menor del material también permanece en
instalaciones nucleares de Natanz, otro punto clave del programa iraní.
Preocupación por el acceso a instalaciones
El OIEA advirtió que enfrenta limitaciones para acceder a
ciertos sitios, lo que dificulta obtener información completa sobre nuevas
instalaciones notificadas por Irán.
Entre ellas, se encuentra un espacio subterráneo
recientemente informado, cuya función aún no pudo ser verificada por
inspectores.
Riesgos en zonas nucleares activas
En paralelo, se reportó el impacto de un proyectil en la
central nuclear de Bushehr, aunque sin daños materiales ni interrupciones en su
funcionamiento.
El organismo internacional insistió en la necesidad de
evitar acciones militares cerca de instalaciones nucleares por el riesgo de
incidentes mayores.
Un escenario de alta tensión
La situación se desarrolla en el contexto de un conflicto
creciente en Medio Oriente, con ataques sobre infraestructura estratégica y
pérdidas en la cúpula de seguridad iraní.
El manejo del material nuclear se mantiene como un punto
crítico en la agenda internacional.
Qué puede pasar ahora
El OIEA remarcó la importancia de mantener el control y la
supervisión sobre el uranio enriquecido para evitar desvíos y riesgos de
proliferación.
En medio de la escalada, la evolución del conflicto y el
acceso a las instalaciones serán claves para el seguimiento del programa
nuclear iraní.
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