Las principales sociedades cardiológicas de Estados Unidos
actualizaron las guías médicas sobre colesterol y recomendaron metas más
estrictas para prevenir enfermedades cardiovasculares.
El documento fue elaborado por el American College of
Cardiology y la American Heart Association junto a otras organizaciones
científicas, con el objetivo de reducir el riesgo de infartos y accidentes
cerebrovasculares.
Las recomendaciones se basan en estudios clínicos recientes
que demuestran que mantener niveles más bajos de colesterol LDL —conocido como
“colesterol malo”— puede disminuir significativamente los eventos cardíacos.
Límites más bajos según el nivel de riesgo
Las nuevas guías establecen diferentes objetivos de
colesterol LDL según el riesgo cardiovascular de cada persona.
Para quienes presentan riesgo bajo o intermedio, el valor sugerido es mantener el LDL por debajo de 100 mg/dl.
En personas con alto riesgo cardiovascular, el objetivo
baja a menos de 70 mg/dl. En cambio, quienes ya sufrieron un infarto o un
accidente cerebrovascular deberían mantenerlo por debajo de 55 mg/dl.
Los especialistas remarcan que estos valores buscan reducir
de manera más efectiva la probabilidad de nuevos eventos cardíacos.
Prevención temprana y cambios en el estilo de vida
El enfoque actualizado también pone el foco en la
prevención desde edades tempranas. Los expertos recomiendan adoptar hábitos
saludables como mantener un peso adecuado, realizar actividad física regular,
evitar el tabaco y mejorar la calidad del sueño.
Si los cambios en el estilo de vida no logran reducir los
niveles de colesterol, las guías sugieren considerar tratamientos
farmacológicos en etapas más tempranas que en el pasado.
El objetivo es evitar que los niveles elevados de lípidos
se mantengan durante años y aumenten el riesgo cardiovascular.
Herramientas para evaluar el riesgo cardíaco
Una de las novedades del documento es la incorporación de
una calculadora de riesgo cardiovascular llamada PREVENT-ASCVD.
Esta herramienta permite estimar la probabilidad de sufrir
un evento cardíaco en los próximos 10 años y clasifica a las personas en cuatro
categorías: riesgo bajo, límite, intermedio y alto.
Con esta información, los médicos pueden decidir con mayor
precisión cuándo iniciar tratamientos para reducir el colesterol.
Tratamientos disponibles
El tratamiento inicial suele incluir medicamentos conocidos
como estatinas, utilizados desde hace años para reducir los niveles de
colesterol en sangre.
Si los objetivos no se alcanzan, los especialistas pueden
agregar otras terapias como ezetimiba, ácido bempedoico o anticuerpos
monoclonales PCSK9.
También se investiga el uso de nuevos fármacos inyectables
que podrían ayudar a controlar el colesterol con aplicaciones menos frecuentes.
Un cambio hacia la prevención personalizada
Las nuevas recomendaciones refuerzan la idea de que la
prevención cardiovascular debe ser cada vez más personalizada.
Además de los niveles de colesterol, los médicos consideran
otros factores de riesgo como antecedentes familiares, diabetes, obesidad,
enfermedades inflamatorias o problemas renales.
Los especialistas coinciden en que detectar a tiempo estos
factores y mantener el colesterol bajo control puede evitar una gran proporción
de infartos y accidentes cerebrovasculares en la población.
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