El Senado de Chile aprobó en general un proyecto de ley que
propone suspender o conmutar penas de prisión para reclusos adultos mayores con
enfermedades graves, una iniciativa que generó fuerte controversia política y
social.
La votación terminó con 23 votos a favor y 22 en contra,
impulsada principalmente por parlamentarios de derecha. La propuesta plantea
que ciertos presos puedan cumplir sus condenas en arresto domiciliario,
dependiendo de su edad o estado de salud.
El proyecto ahora continuará su debate legislativo antes de
pasar a la Cámara de Diputados.
Quiénes podrían acceder al beneficio
La iniciativa contempla que puedan solicitar el beneficio
personas privadas de libertad mayores de 70 años con enfermedades graves, o
aquellos que superen los 80 años considerando el tiempo de condena.
También incluye casos de enfermedades terminales,
discapacidades severas o patologías crónicas que no puedan ser tratadas
adecuadamente dentro del sistema penitenciario.
Desde el gobierno advirtieron que la norma podría tener un
alcance mucho mayor al previsto. La subsecretaria de Derechos Humanos, Daniela
Quintanilla, estimó que más de 12.000 reclusos podrían solicitar la medida,
entre ellos alrededor de 400 condenados por delitos graves.
Críticas del gobierno y organismos de derechos humanos
La propuesta provocó una fuerte reacción del oficialismo.
El ministro de Justicia, Jaime Gajardo, afirmó que la aprobación inicial
representa “un día negro para la democracia y la protección de los derechos
humanos”.
El presidente Gabriel Boric también cuestionó la iniciativa
y sostuvo que el proyecto podría generar impunidad para criminales condenados
por delitos graves, incluidos violaciones a los derechos humanos, homicidios y
abusos.
Entre los posibles beneficiarios mencionados en el debate
público aparece el exagente de la policía secreta de la dictadura, Miguel
Krassnoff, condenado a más de mil años de prisión por secuestros, torturas y
asesinatos durante el régimen de Augusto Pinochet.
Debate político y defensa desde la oposición
Desde la oposición defendieron la propuesta y señalaron que
el objetivo es garantizar condiciones humanitarias para personas mayores con
problemas de salud, no liberar masivamente a criminales.
El jefe de bancada del Partido Republicano, Juan
Irarrázaval, afirmó que la intención no es permitir que miles de reclusos
abandonen las cárceles.
Sin embargo, incluso algunos dirigentes opositores
reconocieron problemas en el texto legal. El diputado Diego Schalper señaló que
la iniciativa presenta “errores jurídicos importantes” y que deberá ser
corregida durante la discusión parlamentaria.
Un debate que seguirá en el Congreso
El proyecto continuará ahora su discusión en particular en
el Senado, donde se analizarán modificaciones antes de un eventual segundo
trámite legislativo en la Cámara de Diputados.
El debate promete extenderse en las próximas semanas, en un
clima político marcado por el enfrentamiento entre quienes consideran la medida
una respuesta humanitaria y quienes advierten que podría abrir la puerta a la
excarcelación de condenados por delitos graves.
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