El Gobierno nacional dispuso elevar el nivel de seguridad a
“Alto” en todo el territorio argentino ante la escalada del conflicto en Medio
Oriente.
La medida implica la activación de un protocolo especial
para prevenir posibles atentados y proteger objetivos considerados
estratégicos.
El operativo es coordinado por el Ministerio de Seguridad,
la Secretaría de Inteligencia y la Dirección Nacional de Migraciones, con
intervención de fuerzas federales.
Embajadas y comunidad judía, bajo custodia permanente
Entre los puntos con mayor refuerzo figuran las sedes
diplomáticas de países involucrados en el conflicto, como las embajadas de
Estados Unidos e Israel.
También se dispuso custodia permanente en instituciones de
la comunidad judía, incluida la AMIA.
En estos lugares se incrementaron los controles de acceso,
la revisión de vehículos y la inspección de paquetes, con presencia las 24
horas de fuerzas federales y policías locales.
Fronteras y triple frontera, en foco
La Gendarmería Nacional Argentina reforzó los pasos
fronterizos con más efectivos y tecnología, con especial atención en tareas de
inteligencia.
Los sectores considerados más sensibles son la triple
frontera en Misiones (con Brasil y Paraguay), la zona limítrofe en Salta y la
costa del río Paraná, especialmente en Corrientes.
En esas áreas se intensificaron los controles terrestres y
aéreos, además del monitoreo de radares estratégicos.
Centrales nucleares y aeropuertos, prioridad estratégica
Las centrales nucleares fueron catalogadas como objetivos
críticos. Se reforzó la seguridad en Atucha I y Atucha II, en Zárate, y en la
planta de Embalse, en Córdoba.
También se incrementó la vigilancia en el Centro Atómico
Bariloche.
En el plano aeroportuario, la Policía de Seguridad
Aeroportuaria mantiene máxima alerta en el Aeropuerto Internacional Ministro
Pistarini y en el Aeroparque Jorge Newbery, además de otras terminales del
interior.
Patrullajes fluviales y evaluación del riesgo
La Prefectura Naval Argentina intensificó los patrullajes
en cursos de agua estratégicos, como el río Paraná y el río Bermejo.
Fuentes oficiales señalaron que el riesgo actual de un
atentado en Argentina es bajo, aunque aclararon que el nivel de alerta se
mantendrá elevado mientras continúe la tensión internacional.
El esquema de seguridad seguirá en revisión permanente y
podría ajustarse según evolucione el escenario global en las próximas semanas.
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