Equipos de rescate retomaron los operativos para localizar
a 14 personas desaparecidas tras el fuerte temporal que golpeó el estado de
Minas Gerais, en el sureste de Brasil.
El fenómeno climático provocó hasta el momento 54 muertes y
obligó a evacuar a más de 5.000 habitantes, especialmente en las ciudades de
Juiz de Fora y Ubá, donde se registraron inundaciones, derrumbes y
deslizamientos de tierra.
El pronóstico anticipa nuevas precipitaciones hasta el fin
de semana, lo que complica las tareas y mantiene en alerta a las autoridades de
Defensa Civil.
Barrios arrasados y evacuaciones preventivas
Durante la noche del miércoles se registraron nuevas
lluvias que agravaron la situación en zonas ya afectadas. En algunos barrios,
laderas inestables volvieron a ceder y varias viviendas quedaron sepultadas.
En Tres Moinhos, tres casas fueron alcanzadas por
deslizamientos, aunque sus ocupantes habían sido evacuados previamente. En
Parque Burnier, uno de los sectores más golpeados, se confirmaron múltiples
víctimas y continúan las tareas de remoción de escombros.
Aprovechando pausas momentáneas en las precipitaciones,
vecinos regresaron brevemente a sus hogares para rescatar pertenencias,
mientras los equipos oficiales reforzaban los protocolos de evacuación
preventiva.
Debate por la inversión en prevención
La tragedia reavivó cuestionamientos sobre las políticas de
prevención de desastres en Minas Gerais. El gobernador Romeu Zema rechazó que
su administración haya reducido partidas destinadas a obras contra
inundaciones.
Sin embargo, informes periodísticos locales señalaron
fuertes recortes en los últimos años, lo que intensificó el debate público en
medio de la emergencia.
Un patrón de eventos extremos en Brasil
El desastre se suma a otros episodios climáticos severos
registrados en Brasil en los últimos años. En 2024, inundaciones históricas en
el sur del país dejaron más de 200 muertos y millones de afectados.
Especialistas vinculan la mayor frecuencia e intensidad de
lluvias extremas con el impacto del cambio climático, que altera los patrones
de precipitación y agrava los riesgos en zonas urbanas vulnerables.
Mientras continúan las tareas de búsqueda, las autoridades
mantienen el monitoreo permanente del clima y no descartan nuevas evacuaciones
si se confirman las lluvias previstas. La reconstrucción y la revisión de las
políticas de infraestructura serán claves en la etapa posterior a la
emergencia.
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