El gobierno de Estados Unidos revocó las visas de tres
funcionarios del Ejecutivo de Gabriel Boric por su participación en el proyecto
de cable submarino que conectaría Chile con China. La medida profundiza el
conflicto diplomático y abre un debate por seguridad y geopolítica en la
región.
La decisión fue comunicada por el Departamento de Estado y
generó una nota de protesta formal de Chile, que además convocó al embajador
estadounidense en Santiago.
Qué es el cable Chile–China y por qué genera tensión
El proyecto denominado Chile-China Express (CCE) busca unir
directamente Valparaíso con Hong Kong mediante un cable submarino de datos a
través del Pacífico.
Para Washington, la iniciativa podría representar un riesgo
para la seguridad regional y la protección de información sensible. La
administración estadounidense sostuvo que el plan “socava la seguridad” en el
hemisferio.
La medida afectó al ministro de Transportes, Juan Carlos
Muñoz; al subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya; y a un jefe de
gabinete de esa repartición.
La respuesta del Gobierno chileno
Desde Santiago rechazaron los términos utilizados por
Estados Unidos y defendieron el carácter técnico y estratégico del proyecto.
El ministro Muñoz confirmó que el embajador Brandon Judd ya
había manifestado objeciones en reuniones previas. Según explicó, se
transmitieron advertencias sobre eventuales consecuencias si el plan avanzaba
El Gobierno chileno calificó como improcedente la acusación
de afectar la seguridad regional y subrayó que la iniciativa aún se encuentra
en etapa de análisis.
Washington endurece el tono
El Departamento de Estado vinculó la decisión con la
necesidad de proteger intereses estratégicos en América Latina. El mensaje
incluyó críticas directas a la actual administración chilena.
En paralelo, el embajador Judd afirmó que las autoridades
locales estaban al tanto de la postura estadounidense y consideró “irrisoria”
la sorpresa expresada públicamente por funcionarios del Ejecutivo.
Además, advirtió que el desarrollo del cable podría
impactar en los mecanismos de intercambio de información entre ambos países.
Impacto político y escenario regional
La controversia se produce en un contexto de creciente
competencia tecnológica entre Estados Unidos y China por el control de
infraestructura crítica, como redes 5G, cables submarinos y centros de datos.
En Chile, el debate también tiene implicancias políticas
internas ante la inminente transición presidencial y la redefinición de
prioridades estratégicas.
El conflicto diplomático podría escalar si no se alcanza un
entendimiento sobre estándares de seguridad y cooperación tecnológica. Mientras
tanto, el proyecto del cable continúa bajo evaluación técnica y política.
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