El gobierno de Emmanuel Macron resolvió limitar el acceso
del embajador estadounidense en Francia, Charles Kushner, a reuniones directas
con altos funcionarios.
La decisión se adoptó después de que el diplomático no
acudiera a una convocatoria formal del Ministerio de Asuntos Exteriores
francés, realizada tras una controversia pública vinculada a la muerte del
activista Quentin Deranque en Lyon.
Fuentes diplomáticas confirmaron que Kushner podrá
continuar con sus funciones, aunque sin acceso directo al Ejecutivo.
El origen del conflicto
La tensión se desató luego de que la Embajada de Estados
Unidos en París y la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado
difundieran mensajes en la red social X sobre el “extremismo violento de
izquierda”, en referencia al asesinato de Deranque.
El activista murió el 14 de febrero tras un enfrentamiento
entre grupos de extrema derecha y militantes de ultraizquierda en Lyon. El caso
generó conmoción en Francia y se produce en un clima político sensible de cara
a las elecciones presidenciales de 2027.
El canciller francés, Jean-Noel Barrot, cuestionó lo que
consideró una utilización política del hecho y defendió la postura del Gobierno
ante la violencia interna.
Restricción formal y antecedentes
Desde la Cancillería francesa señalaron que la ausencia del
embajador en la citación oficial fue interpretada como una falta a las normas
diplomáticas. Por ese motivo, se resolvió restringir su acceso directo a las
máximas autoridades, aunque podrá mantener contactos institucionales en el Quai
d’Orsay.
No es la primera vez que Kushner enfrenta un llamado de
atención en París. En agosto pasado también fue citado por declaraciones
críticas hacia Francia y, en aquella ocasión, tampoco se presentó
personalmente.
Kushner es padre de Jared Kushner y fue indultado en 2020
por el entonces presidente Donald Trump, tras haber sido condenado en 2005 por
delitos fiscales.
Impacto en la relación bilateral
El episodio agrega tensión a la relación entre Francia y
Estados Unidos en un contexto de creciente polarización política en ambos
países. La gestión de la violencia política y el discurso público sobre
extremismo se han convertido en temas sensibles a nivel internacional.
Por ahora, no se anunció una ruptura formal ni sanciones
adicionales, pero la decisión de París marca un gesto político claro hacia
Washington y podría influir en la agenda bilateral en las próximas semanas.
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