Hoy se cumplen 122 años desde que la Argentina inició su
presencia permanente en la Antártida. La fecha recuerda la instalación de la
bandera nacional en la isla Laurie en 1904 y consolida una política de Estado
basada en ciencia, cooperación internacional y compromiso ambiental.
La conmemoración, establecida por la Ley 20.827, incluye el
izamiento de la bandera en edificios públicos y escuelas de todo el país.
Un hito que marcó política de Estado
El 22 de febrero de 1904 comenzó formalmente la presencia
argentina en la Antártida con la puesta en funcionamiento de un observatorio
meteorológico en las Orcadas del Sur.
Durante cuatro décadas, la Argentina fue el único país con
ocupación permanente en la región. Aquella decisión inicial se transformó en
una estrategia sostenida que proyectó al país en uno de los territorios más
estratégicos del planeta.
De la explotación a la protección ambiental
A fines del siglo XIX, la Antártida era escenario de caza
indiscriminada de fauna marina. Con el tiempo, el enfoque extractivo dio paso a
la investigación científica y la preservación.
En la actualidad, el continente se rige por el Sistema del
Tratado Antártico, vigente desde 1961, y el Protocolo de Madrid sobre
Protección del Medio Ambiente, que lo declara reserva natural dedicada a la paz
y la ciencia.
Argentina es miembro consultivo fundador y participa
activamente en los foros internacionales que regulan la actividad en la región.
La base Orcadas, símbolo de continuidad
La base Base Orcadas funciona de manera ininterrumpida
desde 1904 y es uno de los observatorios meteorológicos más antiguos del mundo
en actividad continua.
Allí se conservan construcciones históricas como la Casa
Omond y la Casa Moneta, declaradas Sitio y Monumento Histórico del Tratado
Antártico.
En este enclave, científicos del Instituto Antártico
Argentino desarrollan estudios en glaciología, meteorología, geología, biología
y ciencias atmosféricas, con foco en el monitoreo del cambio climático.
Cooperación y rescates internacionales
La historia argentina en la Antártida también está marcada
por la cooperación. En 1903, la corbeta ARA Uruguay rescató a la expedición
sueca liderada por Otto Nordenskjöld, un episodio que consolidó la tradición de
asistencia en el continente.
Décadas más tarde, el rompehielos ARA Almirante Irízar
protagonizó operativos de apoyo internacional y campañas científicas de gran
escala.
Infraestructura y proyección científica
Actualmente, la Argentina cuenta con siete bases
permanentes —Orcadas, Marambio, Carlini, Esperanza, Petrel, San Martín y
Belgrano II— y seis bases temporarias que operan durante el verano antártico.
Esta red de infraestructura científica posiciona al país
como uno de los actores con mayor presencia logística en el Sector Antártico
Argentino.
En un contexto global atravesado por el calentamiento
global y la necesidad de datos científicos de largo plazo, la continuidad
argentina adquiere relevancia estratégica.
A 122 años del primer izamiento de bandera, la presencia
nacional en la Antártida reafirma una política de Estado orientada a la
investigación, la cooperación internacional y la protección ambiental, con
proyección hacia las próximas décadas.
Con base en nota de: Susana Rigoz para infobae.com




