El régimen de Irán realizó una prueba de su nuevo misil
naval de defensa aérea de largo alcance en el estratégico Estrecho de Ormuz, en
un contexto de creciente tensión con Estados Unidos y negociaciones abiertas
por el programa nuclear iraní.
El ensayo se llevó a cabo durante maniobras de la Armada de
la Guardia Revolucionaria, según informaron medios oficiales iraníes.
Un misil con alcance de 150 kilómetros
El sistema, denominado Sayyad-3G, fue disparado desde el
buque de guerra Shahid Sayyad Shirazi en el marco de los ejercicios “Control
Inteligente del Estrecho de Ormuz”.
De acuerdo con las autoridades iraníes, el misil tiene un
alcance de hasta 150 kilómetros y está diseñado para interceptar cazas, drones
de gran altitud, aeronaves de patrulla marítima y ciertos misiles de crucero.
El sistema utiliza lanzadores verticales (VLS), lo que
permite cobertura de 360 grados y capacidad de respuesta ante ataques múltiples
sin necesidad de reorientar el armamento.
Ormuz, punto clave del comercio mundial
Las maniobras se desarrollaron en el Estrecho de Ormuz, uno
de los corredores energéticos más importantes del planeta, por donde circula
una parte significativa del petróleo comercializado a nivel global.
La demostración militar ocurre mientras continúan las
negociaciones indirectas entre Teherán y Washington, con mediación de Omán,
para alcanzar un nuevo entendimiento sobre el programa nuclear iraní.
Advertencias cruzadas y despliegue militar
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que
evalúa posibles acciones limitadas si no se logra un acuerdo que incluya
restricciones al desarrollo de misiles balísticos iraníes, una condición que
Teherán rechaza.
En paralelo, Estados Unidos reforzó su presencia militar en
Oriente Medio con el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y el grupo
de ataque encabezado por el USS Gerald R. Ford.
Por su parte, el canciller iraní, Abbas Araqchi, anticipó
que presentará un borrador de acuerdo en los próximos días, aunque advirtió que
su país responderá si Washington recurre a la presión militar.
La prueba del misil Sayyad-3G agrega un nuevo capítulo a la
escalada en el Golfo Pérsico. El resultado de las negociaciones nucleares y las
decisiones políticas en Washington y Teherán serán determinantes para evitar un
nuevo conflicto en una región estratégica para la seguridad energética global.
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