El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que
incrementará el arancel global a las importaciones del 10% al 15%, con
aplicación inmediata. La decisión llega luego de que la Corte Suprema de
Estados Unidos limitara su esquema anterior de gravámenes.
El mandatario sostuvo que utilizará las facultades
previstas en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que autoriza al
Poder Ejecutivo a fijar aranceles de hasta 15% por un período máximo de 150
días.
El fallo que condicionó la política comercial
El máximo tribunal, por seis votos contra tres, determinó
que la normativa invocada previamente por la Casa Blanca no habilita la
imposición unilateral de aranceles globales permanentes.
La resolución impactó sobre la tarifa base del 10% y
también sobre gravámenes adicionales aplicados a socios estratégicos, entre
ellos México, Canadá, Brasil e India.
Tras el revés judicial, Trump afirmó que buscará “todas las
herramientas legales disponibles” para sostener su política arancelaria y
defendió la suba al 15% como una medida “plenamente autorizada”.
Impacto económico y reacción de los mercados
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, estimó que el
nuevo esquema permitirá mantener niveles de recaudación similares a los
proyectados para 2026.
Un análisis de la Universidad de Pensilvania advirtió que
el fallo podría derivar en reclamos millonarios por devoluciones de aranceles
ya cobrados, aunque el proceso judicial aún no definió ese punto.
Por su parte, la Universidad de Yale calculó que la tasa
efectiva que enfrentan los consumidores estadounidenses alcanzaría el 9,1%, el
nivel más alto desde mediados del siglo XX, con excepción de 2025.
En Wall Street, los principales índices registraron subas
moderadas tras el anuncio, en línea con expectativas previas del mercado.
Reacciones internacionales y nuevos escenarios
Gobiernos y bloques comerciales siguieron de cerca la
decisión. Canadá calificó los aranceles como injustificados, mientras que la
Unión Europea y el Reino Unido señalaron que analizarán el alcance de la
medida.
En Asia, Japón y Corea del Sur indicaron que sus acuerdos
comerciales vigentes con Washington no sufrirían cambios inmediatos. Otros
países como Taiwán e Indonesia anticiparon revisiones técnicas para evaluar el
impacto.
El presidente francés, Emmanuel Macron, destacó el rol de
los contrapesos institucionales en Estados Unidos y expresó su intención de
sostener reglas comerciales “más equilibradas”.
La Casa Blanca aún debe publicar el detalle completo de la
orden ejecutiva y definir los mecanismos de control y eventual prórroga del
nuevo arancel global. El escenario abre una etapa de incertidumbre jurídica y
comercial, con posibles litigios y negociaciones bilaterales en las próximas
semanas.
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