La investigación por el atentado frustrado que derivó en la
suspensión de tres recitales de Taylor Swift en Viena registró un avance
decisivo. La fiscalía austríaca presentó cargos formales contra uno de los
principales sospechosos por delitos vinculados al terrorismo.
El acusado, de 21 años, permanece detenido y enfrenta
imputaciones por pertenencia a organización terrorista, fabricación de
explosivos e intento de compra ilegal de armas. De ser condenado, podría
recibir una pena de hasta 20 años de prisión.
Los cargos y la investigación
Según la acusación, el joven habría manifestado lealtad al
grupo extremista Estado Islámico y difundido propaganda a través de servicios
de mensajería. Los fiscales sostienen que obtuvo instrucciones en internet para
fabricar un explosivo tipo TATP y que logró producir una cantidad reducida del
compuesto.
Además, habría intentado adquirir armas fuera de Austria
con el objetivo de ingresarlas al país. El proceso judicial se llevará adelante
en Wiener Neustadt, localidad cercana a Viena.
La investigación también lo vincula con supuestos planes
para atacar objetivos en Dubái y Estambul, que finalmente no se concretaron.
Cómo se descubrió el complot
El plan fue detectado en agosto de 2024, pocos días antes
de que la artista se presentara en el estadio Ernst Happel, como parte de su
gira internacional. Ante advertencias consideradas creíbles por los servicios
de inteligencia, el promotor local resolvió cancelar tres fechas programadas
entre el 8 y el 10 de agosto.
Ese mismo día fueron detenidos al menos dos sospechosos
más, uno de ellos con presuntos vínculos con ISIS. Las autoridades indicaron
que el ataque iba a ejecutarse en las inmediaciones del estadio y que se
evaluaba el uso de armas blancas o explosivos caseros.
Con el correr de la investigación se registraron nuevas
detenciones. En 2025, un menor fue condenado por su participación en la
planificación.
Cooperación internacional y reacción de la artista
La desarticulación del complot contó con intercambio de
información entre agencias de inteligencia internacionales. Funcionarios
estadounidenses confirmaron que compartieron datos con Austria que resultaron
clave para las detenciones.
Tras la cancelación, Taylor Swift expresó su agradecimiento
a las autoridades y explicó que priorizó la seguridad de su público. Señaló que
la decisión evitó consecuencias mayores y defendió la discreción durante el
proceso para no poner en riesgo a los fans.
El avance judicial marca un nuevo capítulo en una causa que
generó impacto global y reavivó el debate sobre la seguridad en eventos
masivos. El juicio será determinante para establecer responsabilidades y cerrar
un episodio que obligó a suspender uno de los shows más convocantes del
calendario musical europeo.
#TaylorSwift #Viena #Terrorismo #Conciertos #Austria




