Las delegaciones de Rusia y Ucrania finalizaron ayer en
Ginebra la primera jornada de conversaciones impulsadas por Estados Unidos sin
señales concretas de avance. El intercambio se extendió durante seis horas y
continuará hoy.
El objetivo central es explorar un acuerdo que ponga fin a
casi cuatro años de guerra, pero las diferencias sobre el control territorial
siguen bloqueando cualquier entendimiento.
El territorio, eje del conflicto
Rusia mantiene bajo ocupación cerca de una quinta parte del
territorio ucraniano, incluida Crimea —anexionada en 2014— y amplias zonas del
este. Moscú exige el control total de Donetsk como condición para un eventual
acuerdo.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, afirmó que su
país está dispuesto a avanzar hacia “una paz digna”, pero rechazó concesiones
que comprometan la soberanía o carezcan de garantías de seguridad.
Desde Washington, el presidente Donald Trump presionó
públicamente para acelerar un entendimiento y pidió a Kiev que se siente a
negociar con rapidez.
Guerra activa mientras se negocia
El diálogo diplomático coincidió con nuevos ataques en el
frente. Autoridades ucranianas denunciaron el lanzamiento de decenas de misiles
y cientos de drones en las horas previas a la reunión.
En paralelo, Rusia acusó a Ucrania de realizar ataques con
drones sobre su territorio y en la península de Crimea. Ambos bandos mantienen
operaciones militares mientras continúan las gestiones diplomáticas.
Contexto militar y presión económica
En el terreno, las fuerzas rusas avanzaron de forma
sostenida en los últimos meses, aunque Ucrania reportó recientes
contraofensivas con recuperación de territorio en el este.
Al mismo tiempo, la economía rusa enfrenta tensiones por la
caída de ingresos energéticos y el impacto de sanciones internacionales, un
factor que analistas consideran relevante en el escenario de negociación
Las expectativas de un avance inmediato son bajas. Sin
cambios en las posiciones sobre Donetsk y las garantías de seguridad, el
proceso en Ginebra aparece como un primer paso formal más que como el inicio de
un acuerdo inminente. La evolución del frente militar y la presión
internacional serán determinantes en las próximas semanas.
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