El consumo de carne vacuna en Argentina inició 2026 con una
fuerte retracción. En enero, las ventas cayeron 13% interanual y el consumo por
habitante se ubicó en el nivel más bajo de los últimos 20 años.
El dato surge del último informe de la Cámara de la
Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra),
que también advirtió sobre menor producción y subas sostenidas en los precios
al consumidor.
Consumo en mínimos históricos
El consumo aparente per cápita promedió 47,9 kilos por
habitante al año en el promedio móvil de los últimos doce meses. La cifra
representa una baja frente al mismo período de 2025 y consolida una tendencia
descendente.
Se trata del registro más bajo en dos décadas, en un país
históricamente identificado con el alto consumo de carne vacuna.
Menor faena y caída en la producción
En enero se faenaron 1,014 millones de cabezas, un 11,8%
menos que un año atrás y 16,1% por debajo de diciembre, ajustado por días
hábiles.
Como consecuencia, la producción totalizó 239 mil toneladas
res con hueso, lo que implicó una caída interanual del 10%.
Desde Ciccra atribuyen la menor oferta a factores
climáticos que afectaron el stock ganadero en los últimos años, entre ellos
sequías prolongadas e inundaciones que impactaron en la preñez y en la cantidad
de terneros.
Exportaciones firmes y menos carne en el mercado interno
En paralelo, las exportaciones mantuvieron un nivel
relevante. En diciembre se vendieron al exterior 45,5 mil toneladas peso
producto, con China como principal destino.
Si bien hubo una baja mensual, las mayores compras de
Israel y Estados Unidos compensaron parcialmente la retracción en otros
mercados.
El sostenimiento del frente exportador en un contexto de
baja producción redujo la disponibilidad de carne para el mercado interno,
presionando aún más sobre el consumo doméstico.
Fuerte suba de precios en carnicerías
El precio de la carne vacuna registró en enero un aumento
mensual del 4,4% en el Gran Buenos Aires, mientras que la suba interanual
alcanzó el 70,8%.
Entre los cortes más consumidos, el asado lideró los
incrementos, seguido por cuadril, paleta y nalga. En promedio, el kilo de asado
superó los $15.900.
El alza de precios superó ampliamente la inflación general
interanual, lo que explica parte del deterioro en el poder de compra y la caída
en el consumo.
Un cambio estructural en la mesa argentina
El inicio de 2026 muestra un escenario de menor producción,
precios elevados y consumo en retroceso.
Si no se revierte la tendencia productiva ni se estabilizan
los valores en mostrador, el mercado interno podría continuar en niveles
históricamente bajos, modificando un patrón de consumo profundamente arraigado
en la Argentina.
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