El endeudamiento de los hogares argentinos con entidades no
bancarias sigue en aumento y ya representa el 34% de la masa salarial mensual.
El dato surge de un informe de la consultora Eco Go, que además advierte un
fuerte incremento en la morosidad dentro de este segmento.
Al sumar también el crédito bancario, el peso total de las
deudas escala al 141% de la masa salarial, reflejando la presión financiera que
enfrentan las familias.
Más deuda y más atraso en los pagos
La irregularidad en las carteras de las entidades no
bancarias alcanzó el 22,8%, más de cuatro veces el promedio del sistema
financiero y más del doble del crédito bancario para consumo.
Entre trabajadores informales y cuentapropistas, el crédito
no bancario equivale al 143% de sus ingresos mensuales, lo que evidencia un
mayor nivel de exposición en los sectores con menor acceso al financiamiento
tradicional.
En diciembre, el stock de préstamos no bancarios creció
1,2% mensual en términos reales y llegó a $13,15 billones. Es el segundo mes
consecutivo de suba, tras una pausa en septiembre.
Expansión y desaceleración interanual
En la comparación anual, el crecimiento se moderó a 33,7%,
marcando ocho meses consecutivos de desaceleración frente al pico de 104%
registrado en abril pasado.
Aun así, el volumen actual se ubica 142% por encima de
marzo de 2024 en términos reales y supera el máximo previo de 2018.
Dentro del financiamiento al consumo, el crédito no
bancario ya representa el 24,4% del total del segmento y el 13% del crédito
global.
Dos compañías concentran más de la mitad del mercado:
Naranja X con 38,9% de participación y Mercado Pago con 13,8%.
Impacto macroeconómico
Desde el Ieral señalaron que la suba de la morosidad se
vincula con la menor actividad y el endurecimiento monetario del segundo
semestre de 2025.
El instituto advirtió que el aumento del incumplimiento en
los pagos no solo afecta a las familias, sino que también frena la expansión
del crédito al sector privado, prácticamente estancado en los últimos seis
meses.
Según el análisis, muchos hogares quedaron expuestos ante
un proceso de desinflación más rápido de lo esperado, lo que redujo el efecto
de “licuación” de las deudas que históricamente amortiguaba el peso de los
pasivos.
Qué puede pasar
El avance del crédito no bancario y el deterioro en los
niveles de pago anticipan un escenario de mayor cautela por parte de las
entidades al otorgar nuevos préstamos.
Si la morosidad continúa en ascenso, el acceso al
financiamiento podría restringirse aún más, en un contexto donde los hogares ya
destinan una porción significativa de sus ingresos al pago de deudas.
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