El gobierno de Uruguay inició un plan de venta de tres
residencias oficiales en el exterior como parte de una política de ahorro
impulsada por la Cancillería.
Las propiedades están ubicadas en Washington D.C., Lima y
Madrid, tres destinos estratégicos para la política exterior uruguaya.
La decisión fue comunicada a los embajadores, quienes
deberán avanzar en el proceso de comercialización de los inmuebles.
Instrucción oficial y fundamentos económicos
El canciller Mario Lubetkin instruyó formalmente a los
jefes diplomáticos para que inicien los trámites de venta.
El Ministerio de Economía, encabezado por Gabriel Oddone,
había identificado activos inmobiliarios de alto valor en el exterior que
podrían convertirse en liquidez para aliviar las cuentas públicas.
Tras concretarse las operaciones, los embajadores pasarán a
residencias alquiladas, como ocurre en la mayoría de las representaciones
uruguayas.
Propiedades en zonas de alto valor
En Madrid, la residencia está situada en el tradicional
barrio de Argüelles, una zona residencial cercana a espacios emblemáticos y con
un valor inmobiliario elevado.
En Lima, la sede se encuentra en San Isidro, el principal
distrito financiero de la capital peruana, caracterizado por inmuebles de alta
gama.
En Washington, el edificio diplomático está en el Distrito
de Columbia, en un área próxima a la Casa Blanca y organismos internacionales.
Allí también funciona el consulado y un espacio cultural vinculado a la
promoción de tradiciones uruguayas.
Reordenamiento de gastos y tensiones internas
El ajuste no se limita a la venta de inmuebles. La
Cancillería dispuso un reordenamiento de partidas presupuestarias en embajadas
y consulados, con la fusión de rubros y límites más estrictos para
contrataciones.
También se redujo el número de empleados destinados a
tareas domésticas en las residencias oficiales, una medida que generó
cuestionamientos en el cuerpo diplomático.
Entre quienes plantearon reparos estuvo el embajador en
Buenos Aires, Diego Cánepa, quien advirtió sobre el impacto operativo y laboral
que podrían tener las restricciones.
Posteriormente, el gobierno introdujo modificaciones para
diferenciar entre residencias alquiladas y aquellas que son propiedad del
Estado, permitiendo mayor flexibilidad en estas últimas.
Qué hará Uruguay con los fondos
El Ejecutivo prevé destinar los recursos obtenidos a
reforzar infraestructura diplomática y mejorar la sede central de la
Cancillería en Montevideo.
La medida forma parte de un proceso más amplio de revisión
del gasto público en el exterior. En las próximas semanas podrían conocerse
detalles sobre los plazos de venta y el destino específico de los fondos.
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