Un incendio de gran magnitud se registró ayer en la
Refinería Ñico López, en La Habana, en medio de la profunda crisis energética
que atraviesa Cuba. El siniestro fue controlado horas después y no se
informaron víctimas, pero volvió a encender alarmas sobre el estado de la
infraestructura petrolera del país.
Fuego en un almacén y rápida intervención
Según el Ministerio de Energía y Minas, el incendio comenzó
a media tarde en un área de almacenamiento dentro del complejo industrial. Una
densa columna de humo negro fue visible desde distintos puntos de la capital.
Las autoridades indicaron que el foco fue contenido por
equipos de emergencia, aunque no se detallaron las causas del incidente.
Tampoco se reportaron heridos ni daños estructurales de gran escala.
Infraestructura clave en un contexto crítico
La refinería afectada es una de las tres operativas en la
isla y procesa crudo nacional e importado. Su ubicación, próxima a zonas
densamente pobladas y a la bahía habanera, ha generado históricas
preocupaciones ambientales y de seguridad.
El episodio ocurre en un momento delicado para el sistema
energético cubano, que enfrenta limitaciones operativas, falta de divisas para
importar combustible y restricciones externas que impactan en el suministro.
Desde mediados de 2024, la crisis eléctrica se profundizó
con apagones prolongados en todo el país y recortes en servicios públicos.
Más de la mitad del país con cortes de luz
La estatal Unión Eléctrica anticipó para esta jornada
afectaciones que podrían alcanzar al 57% de los usuarios en el horario de mayor
consumo.
La capacidad de generación estimada ronda los 1.361
megavatios frente a una demanda que supera los 3.100 MW, lo que obliga a
aplicar cortes programados para evitar colapsos mayores.
Siete de las 16 unidades termoeléctricas se encuentran
fuera de servicio por averías o mantenimiento, lo que agrava la brecha entre
oferta y demanda.
Antecedentes y vulnerabilidad energética
El incendio remite al desastre ocurrido en 2022 en la base
de supertanqueros de Matanzas, considerado uno de los peores siniestros
industriales recientes en la isla.
Especialistas advierten que el deterioro acumulado de las
centrales térmicas y la falta de inversión estructural aumentan la
vulnerabilidad del sistema.
El Gobierno cubano sostiene que las sanciones
estadounidenses limitan el acceso a recursos y tecnología, mientras economistas
independientes señalan la necesidad de una fuerte inyección de capital para
recuperar la estabilidad del servicio.
El nuevo incidente suma presión a un escenario económico ya
golpeado por la contracción del PBI y el impacto social de los apagones. La
evolución del sistema eléctrico en las próximas semanas será clave para medir
el alcance real de la crisis.
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