La OTAN puso en marcha la misión “Centinela del Ártico”, un
operativo coordinado para fortalecer la seguridad en Groenlandia y el extremo
norte europeo, en un contexto de creciente tensión con Rusia y mayor
competencia geopolítica en la región.
El despliegue contempla operaciones bajo liderazgo de
Dinamarca e integra fuerzas de distintos países aliados, con el objetivo de
reforzar la vigilancia y la capacidad de respuesta en una zona considerada
estratégica.
Refuerzo militar en el extremo norte
El comandante supremo aliado en Europa, general Alexus G.
Grynkewich, explicó que la iniciativa apunta a garantizar la estabilidad y la
defensa colectiva en el Ártico, un territorio clave por su ubicación, recursos
naturales y rutas marítimas.
La misión articula ejercicios y capacidades ya existentes,
incluyendo maniobras encabezadas por Noruega y Dinamarca. Por el momento, la
OTAN no precisó si habrá un aumento permanente de tropas, aunque sí confirmó
una coordinación más estrecha entre los miembros.
Reino Unido anunció que tendrá un rol activo a través de la
Fuerza Expedicionaria Conjunta, integrada por diez países del norte de Europa.
Está previsto que en septiembre se realicen ejercicios militares en Islandia,
Noruega y los estrechos daneses.
La disputa por Groenlandia
La decisión se produce luego de conversaciones entre el
presidente estadounidense Donald Trump y el secretario general de la OTAN, Mark
Rutte, en el Foro de Davos.
Trump reiteró en los últimos meses su interés estratégico
en Groenlandia, territorio autónomo que pertenece a Dinamarca, y planteó la
necesidad de reforzar la presencia occidental ante el avance de Rusia y China
en el Ártico.
Como parte del entendimiento alcanzado, la alianza asumió
un papel más activo en la defensa regional, mientras Estados Unidos, Dinamarca
y autoridades groenlandesas abrieron una nueva etapa de negociaciones sobre
cooperación militar.
Advertencia de Moscú
Desde Rusia, el canciller Serguéi Lavrov advirtió que Moscú
podría adoptar “medidas técnicas y militares” si Occidente incrementa su
despliegue armado en Groenlandia o instala capacidades ofensivas orientadas
hacia territorio ruso.
El Kremlin considera que la creciente militarización del
Ártico altera el equilibrio estratégico y observa con preocupación los
movimientos de la OTAN en el norte europeo.
En paralelo, la región se volvió foco de interés
internacional por sus reservas de minerales críticos y por el impacto del
deshielo en nuevas rutas comerciales.
La misión “Centinela del Ártico” marca así una nueva etapa
en la competencia geopolítica en el hemisferio norte, con implicancias que
podrían redefinir la seguridad y la presencia militar en el Ártico durante los
próximos años.
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