Estados Unidos y Venezuela avanzaron en una nueva etapa de
cooperación energética tras una reunión en Caracas entre el secretario de
Energía estadounidense, Chris Wright, y la presidenta encargada venezolana,
Delcy Rodríguez. Ambas partes confirmaron una “asociación productiva a largo
plazo” para incrementar la producción de petróleo, gas natural y energía
eléctrica.
El funcionario norteamericano aseguró que la administración
de Donald Trump impulsará un “aumento drástico” de la producción energética
venezolana como parte de una estrategia para fortalecer el vínculo bilateral.
Una alianza energética estratégica
Tras el encuentro oficial, Wright afirmó que Washington
busca transformar la relación con Caracas y potenciar el desarrollo del sector
energético como motor económico.
Rodríguez, por su parte, sostuvo que la agenda común
incluye proyectos en petróleo, gas, minería y electricidad, y destacó que
equipos técnicos de ambos países ya comenzaron a trabajar en mecanismos para
acelerar inversiones y operaciones.
La funcionaria remarcó que la cooperación energética entre
Venezuela y Estados Unidos tiene más de un siglo de historia, aunque atravesó
períodos de tensión política.
Sanciones y recuperación de la producción
Desde 2019, Estados Unidos mantenía un embargo petrolero
sobre Venezuela. Sin embargo, en los últimos meses comenzó a flexibilizar
restricciones mediante licencias que permiten exportación de equipos,
transporte y determinadas operaciones logísticas.
En 2025, la producción venezolana alcanzó 1,2 millones de
barriles diarios, todavía lejos de los niveles históricos, pero con una
recuperación sostenida respecto de los mínimos registrados en 2020.
El objetivo oficial es seguir elevando esos volúmenes
durante 2026. Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo,
con unos 303.000 millones de barriles.
Inversiones y geopolítica
La agenda energética contempla un plan de reconstrucción
estimado en 100.000 millones de dólares y acuerdos de suministro por 2.000
millones de dólares.
Durante la visita, Wright también mantuvo reuniones con
ejecutivos de empresas como Chevron y Repsol, además de recorrer instalaciones
en la Faja del Orinoco.
En paralelo, el gobierno venezolano promulgó una reforma
legal que otorga mayor autonomía operativa a productores extranjeros y habilita
el arbitraje internacional, un reclamo histórico de las compañías afectadas por
expropiaciones en el pasado.
Nuevo escenario bilateral
El Departamento de Energía de EE.UU. calificó el
acercamiento como un paso relevante dentro de una estrategia más amplia para
reforzar la seguridad energética regional.
La reapertura de la misión diplomática estadounidense en
Caracas marca además el restablecimiento formal de relaciones tras siete años
de ruptura.
La concreción de los proyectos dependerá ahora de la
estabilidad política y del cumplimiento de las nuevas garantías legales, en un
contexto donde Venezuela busca aumentar su producción un 18% en 2026 y
consolidar su reinserción en el mercado energético global.
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