El gobierno de Vladimir Putin profundizó la censura en
Rusia con nuevas restricciones sobre servicios digitales y un mayor control
estatal de las comunicaciones. Las medidas apuntan especialmente a la
plataforma Telegram y al uso de teléfonos celulares, en un contexto marcado por
la guerra en Ucrania y el control de la información.
La agencia reguladora Roskomnadzor confirmó que las
limitaciones sobre Telegram seguirán vigentes hasta que la empresa cumpla con
la legislación rusa, en particular en materia de protección de datos personales
y prevención de delitos digitales.
Telegram, bajo la lupa del Kremlin
Telegram se convirtió en una de las principales fuentes de
información sobre el conflicto en Ucrania, tanto para la población rusa como
para audiencias internacionales. Canales oficiales ucranianos y reportes
militares difundidos por esa vía explican la atención especial que le presta
Moscú.
Las autoridades sostienen que la plataforma no garantiza la
seguridad de los datos y facilita fraudes y actividades consideradas
extremistas. Desde el gobierno reiteraron que cualquier servicio, nacional o
extranjero, deberá alojar servidores en Rusia y cumplir con las normas locales
para operar sin restricciones.
Nuevas leyes para vigilar celulares y usuarios
En paralelo, la Duma Estatal aprobó en primera instancia un
paquete de cerca de 20 iniciativas para reforzar el control digital. Entre los
cambios, se establece que cada celular importado tendrá un número IMEI único
registrado en una base de datos estatal.
Además, los padres deberán informar si entregan tarjetas
SIM registradas a su nombre a sus hijos, que pasarán a ser identificadas como
“SIM infantiles”. El acceso a servicios públicos digitales también será más
estricto.
Más límites bancarios y seguimiento de llamadas
El proyecto fija topes a la cantidad de tarjetas bancarias
que puede tener una persona y habilita al Banco Central ruso a modificar esos
límites. A su vez, los operadores de telecomunicaciones deberán reportar
llamadas internacionales entrantes cuando sea técnicamente posible.
Las normas incluyen la obligación de bloquear sitios de
phishing y refuerzan la responsabilidad de los bancos ante fraudes digitales,
que deberán devolver fondos a clientes afectados.
Qué impacto puede tener
Las nuevas disposiciones refuerzan el control del Estado
sobre la vida digital de los ciudadanos rusos y profundizan las restricciones
al flujo de información. Organizaciones de derechos digitales advierten que las
medidas pueden limitar aún más la libertad de expresión y el acceso a noticias
independientes.
El paquete legislativo continuará su trámite parlamentario,
pero el rumbo del Kremlin marca una tendencia clara hacia un mayor aislamiento
digital y un control más estricto de las comunicaciones en Rusia.
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