El Parlamento Europeo aprobó un paquete de salvaguardias
destinadas a proteger a los sectores agrícolas sensibles de la Unión Europea
ante la eventual entrada en vigor del acuerdo comercial con el Mercosur. La
decisión obtuvo un amplio respaldo en Estrasburgo, aunque no destraba la
ratificación del pacto, que permanece paralizada.
Las medidas buscan anticiparse a posibles impactos
negativos en el mercado europeo si se reanudan las importaciones con
preferencias arancelarias desde Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Qué establecen las nuevas salvaguardias
El reglamento aprobado fija umbrales concretos para activar
mecanismos de protección. La Comisión Europea deberá intervenir si el precio de
productos importados desde el Mercosur es al menos 5% inferior al europeo o si
el volumen de importaciones supera ese porcentaje.
Los sectores alcanzados son carne vacuna, aves, azúcar,
arroz, huevos y cítricos, considerados estratégicos para el agro europeo. Si se
detecta un perjuicio grave, Bruselas podrá suspender beneficios arancelarios en
un plazo máximo de 21 días.
Un cambio clave respecto a la propuesta inicial
El límite del 5% implica un endurecimiento frente al
proyecto original de la Comisión, que contemplaba un umbral del 10%. Desde el
Parlamento señalaron que la modificación permite actuar con mayor rapidez antes
de que el daño sea irreversible para los productores.
Además, la Comisión se comprometió a presentar informes
semestrales sobre el impacto de las importaciones y a avanzar en la
armonización de estándares productivos, especialmente en bienestar animal, uso
de pesticidas y seguridad alimentaria.
Ratificación en suspenso y tensiones políticas
Pese a la aprobación de las salvaguardias, el acuerdo con
el Mercosur sigue bloqueado. El Parlamento Europeo decidió remitir el tratado
al Tribunal de Justicia de la UE para que evalúe su legalidad, lo que congela
el proceso de ratificación por al menos 18 a 24 meses.
La medida refleja las profundas divisiones internas.
Mientras países como Alemania y España impulsan su aplicación provisional,
Francia y otros Estados mantienen una fuerte oposición por el impacto que
tendría en su sector agrícola.
Un acuerdo estratégico bajo debate
El pacto UE–Mercosur, negociado durante más de dos décadas,
crearía la mayor zona de libre comercio del mundo, con 720 millones de
personas. Para Europa, implicaría eliminar aranceles sobre el 91% de sus
exportaciones al bloque sudamericano, con beneficios para la industria
automotriz, farmacéutica y de maquinaria.
Sin embargo, los críticos advierten que la apertura podría
favorecer la entrada de productos más baratos sin los mismos estándares
ambientales y laborales, mientras que los defensores sostienen que el acuerdo
es clave para competir con China y Estados Unidos y asegurar materias primas
estratégicas como el litio.
Qué puede pasar ahora
El futuro del acuerdo dependerá del fallo del Tribunal de
Justicia de la UE y de la capacidad política de los Estados miembros para
destrabar la ratificación. Mientras tanto, las salvaguardias aprobadas
funcionan como un mensaje político de contención al agro europeo, pero sin
efectos prácticos inmediatos.
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