La Justicia porteña avanzó en la investigación por la
muerte de una mujer y su hijo, encontrados en la bañera de una habitación de
hotel en Recoleta, y los primeros exámenes forenses reforzaron la hipótesis de
un homicidio seguido de suicidio, aunque el expediente permanece abierto a la
espera de los resultados definitivos de la autopsia.
El hallazgo ocurrió al mediodía del viernes en un hotel de
la calle Marcelo T. de Alvear al 1300, cuando personal del establecimiento
ingresó a la habitación tras constatar que los huéspedes no habían realizado el
check-out ni respondían a llamados. La mujer, Gisela Mercedes De Yurka, de 41
años, y su hijo Gabriel Saru Ovejero, de 7, se habían registrado la noche
anterior por una sola jornada. No se detectaron signos de ingreso forzado ni
desorden en el cuarto, un dato que orientó desde el inicio la investigación
hacia un episodio ocurrido dentro del ámbito privado.
Según fuentes judiciales, los peritajes preliminares
realizados en el lugar indicaron que la mujer presentaba lesiones compatibles
con autolesiones, mientras que el cuerpo del niño mostró signos que sugieren
asfixia por sumersión. Los especialistas presumen que la muerte del menor se
produjo antes que la de su madre, aunque la causa exacta aún no fue
establecida. En el baño se secuestraron elementos de uso médico, que fueron
incorporados como evidencia. La causa quedó a cargo de la Fiscalía Criminal y Correccional
N°59, que instruye actuaciones por averiguación de causales de muerte.
La definición del caso dependerá de los resultados finales
de la autopsia y de los estudios complementarios, que permitirán precisar el
mecanismo y el momento de las muertes. En paralelo, la fiscalía analiza el
entorno personal y familiar de las víctimas para reconstruir las horas previas
al ingreso al hotel. Hasta entonces, la hipótesis principal se mantiene, pero
no se descartan otras líneas de investigación.
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