La Casa Blanca informó la conformación del Consejo de Paz
para Gaza, un organismo internacional que tendrá a su cargo la administración
del enclave palestino en la segunda fase del plan impulsado por Estados Unidos
para cerrar el conflicto, luego del alto el fuego alcanzado en octubre de 2025.
El anuncio se inscribe en la estrategia diseñada por la
administración de Donald Trump para avanzar desde la tregua inicial hacia un
esquema de gobernanza transitoria en la Franja de Gaza. La primera etapa del
plan incluyó el cese de hostilidades, la liberación de rehenes y el ingreso de
ayuda humanitaria. La fase actual apunta a reemplazar el control armado por una
conducción tecnocrática, con respaldo internacional, mientras se negocian
condiciones de seguridad y una eventual retirada militar israelí, aún sin
plazos definidos.
El Consejo estará presidido por Ali Shaath, economista
palestino y ex viceministro, quien encabezará el Comité Nacional para la
Administración de Gaza, integrado por 15 miembros. Su mandato incluye la
restauración de servicios públicos, la reconstrucción institucional y la
estabilización de la vida cotidiana de los 2,3 millones de habitantes del
territorio.
La Junta Ejecutiva del Consejo reúne a figuras centrales de
la política y las finanzas internacionales. Entre ellas se encuentran el
secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el ex primer ministro
británico Tony Blair; el enviado especial Steve Witkoff; Jared Kushner; y el
presidente del Banco Mundial, Ajay Banga. También participan referentes del
sector privado y representantes regionales de Turquía, Qatar, Egipto, Emiratos
Árabes Unidos y la Unión Europea.
Cada integrante asumirá responsabilidades específicas
vinculadas a gobernanza, relaciones regionales, reconstrucción, financiamiento
e inversión. En paralelo, Estados Unidos designó al mayor general Jasper
Jeffers como comandante de la Fuerza Internacional de Estabilización de la ONU,
encargada del proceso de seguridad y desarme, y al diplomático Nickolay
Mladenov como enlace entre el Consejo y el nuevo gobierno local.
Para Washington, el esquema busca evitar un vacío de poder
y reducir el riesgo de una nueva escalada, aunque la desmilitarización total de
Hamas sigue siendo una condición central que, hasta el momento, no cuenta con
aceptación explícita del grupo islamista.
La implementación efectiva del Consejo dependerá de la
evolución del frente de seguridad y de la capacidad de coordinar intereses
entre Israel, los actores palestinos y los países árabes involucrados. La
ausencia de un calendario claro para la retirada israelí y la resistencia de
Hamas al desarme introducen incertidumbre sobre los tiempos del proceso. En el
corto plazo, el foco estará puesto en la reconstrucción básica y en garantizar
servicios esenciales, mientras la comunidad internacional evalúa el volumen de
recursos necesarios para sostener la transición.
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