Las lluvias registradas durante el 1° de enero en el
interior de Corrientes dejaron acumulados de hasta 120 milímetros en pocas
horas en áreas rurales del departamento San Miguel, un volumen concentrado que
activó operativos de los Bomberos Voluntarios y puso en evidencia la
vulnerabilidad hídrica de sectores productivos y poblaciones dispersas.
Según registros difundidos por el “Portal Noticias” y
confirmados por el cuartel local, las precipitaciones no fueron homogéneas. En
el área urbana de San Miguel cayeron cerca de 20 milímetros, mientras que en
parajes rurales como Santa Bárbara se midieron alrededor de 100 mm y en Silvero
Cué el acumulado alcanzó los 120 mm. El fenómeno se inscribe en un patrón
recurrente en la región: lluvias de alta intensidad en lapsos breves, asociadas
a tormentas convectivas típicas del verano, que suelen generar impactos
desproporcionados fuera de los centros urbanos.
Los trabajos de los Bomberos Voluntarios se concentraron en
Silvero Cué, donde el escurrimiento rápido del agua afectó caminos rurales y
zonas bajas. Aunque no se reportaron evacuados ni víctimas, la situación volvió
a exponer dificultades estructurales en el drenaje y en la conectividad rural.
Para productores y familias del centro-norte correntino, estos eventos inciden
en el acceso a servicios, la logística y el estado de los suelos en plena
temporada estival.
De persistir episodios similares, el impacto podría
trasladarse al estado de los caminos, a la producción agropecuaria y a la
demanda de asistencia local. Las autoridades siguen de cerca la evolución
climática de los primeros días del año, mientras se evalúa la necesidad de
reforzar tareas preventivas y de mantenimiento en zonas rurales históricamente
expuestas a lluvias intensas concentradas en cortos períodos.
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