Rusia anunció que está dispuesta a enviar más cargamentos
de diésel a Estados Unidos después de concretar el primer despacho de 40.000
toneladas. La iniciativa forma parte de un acuerdo entre Donald Trump y
Vladimir Putin para aumentar la oferta de combustible e intentar aliviar la
presión sobre los precios energéticos.
El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, aseguró que
habrá nuevas entregas y que Moscú buscará responder a la demanda estadounidense
de acuerdo con su capacidad de producción. “Los envíos adicionales seguirán,
por supuesto”, afirmó, según declaraciones difundidas por medios rusos.
El primer buque ya partió rumbo a Estados
Unidos
El primer cargamento, de unas 40.000 toneladas de diésel,
salió del puerto ruso de Primorsk, en el mar Báltico, el 22 de octubre. De
acuerdo con datos de seguimiento marítimo citados por Reuters, el buque se
dirige hacia Nueva York y tiene prevista su llegada para el 7 de noviembre.
La operación representa una reanudación de los envíos rusos
de este combustible al mercado estadounidense después de las restricciones
impuestas en 2022, tras la invasión rusa de Ucrania.
La administración Trump habilitó una excepción a las
sanciones para facilitar estas operaciones. El acuerdo busca incrementar la
disponibilidad de diésel en un contexto de precios elevados en Estados Unidos.
Cuánto combustible podría enviar Moscú
Trump había anunciado un esquema inicial de entregas que
contempla 300.000 toneladas de diésel, otras 500.000 toneladas en noviembre y
un millón de toneladas adicionales posteriormente.
Sin embargo, la concreción de esos volúmenes dependerá de
la capacidad de las refinerías rusas. La producción del país sufrió
interrupciones por ataques ucranianos contra instalaciones petroleras, que
también contribuyeron a generar problemas de abastecimiento interno.
Novak señaló que Rusia todavía no recuperó por completo sus
exportaciones y que los envíos se ampliarán a medida que las instalaciones
puedan sostener una mayor producción.
El acuerdo genera tensión con Ucrania
La decisión de Washington provocó cuestionamientos porque
los ingresos derivados de las exportaciones energéticas pueden contribuir a
sostener la economía rusa mientras continúa la guerra contra Ucrania.
Legisladores estadounidenses de ambos partidos también
expresaron objeciones y reclamaron revisar el acuerdo, al advertir sobre
posibles conflictos con las restricciones vigentes a las importaciones de
energía rusa.
Desde Moscú, en cambio, defendieron la operación como una
oportunidad para ampliar el comercio energético. Vladimir Putin afirmó que el
anuncio había contribuido a una caída de entre el 5% y el 6% en los precios
internacionales del diésel, aunque especialistas señalaron que el volumen
inicial es limitado frente al consumo estadounidense.
El impacto en los precios todavía es incierto
La continuidad de los envíos dependerá de la disponibilidad
de combustible, la capacidad logística y las condiciones financieras de las
operaciones. Aunque el acuerdo apunta a aumentar la oferta, no está garantizado
que produzca una reducción significativa en los precios que pagan los
consumidores estadounidenses.
Las próximas entregas permitirán medir el alcance real de
la iniciativa y sus efectos sobre el mercado energético, en medio de las
tensiones diplomáticas que mantiene la operación entre Washington, Moscú y
Kiev.
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