La epidemia de ébola en África central continúa
expandiéndose: Kenia confirmó su noveno caso, mientras que la República
Democrática del Congo (RDC) acumula 9.552 contagios confirmados y 4.602
fallecimientos, según los datos sanitarios disponibles al 20 de octubre de
2026.
El nuevo paciente keniano es un hombre de 24 años, familiar
del primer infectado detectado en el país. Las autoridades informaron que ya
estaba en cuarentena cuando desarrolló síntomas, lo que permitió aislarlo y
comenzar el tratamiento tras confirmarse el diagnóstico.
Pese al aumento de casos, el Ministerio de Salud de Kenia
aseguró que los nueve contagios pertenecen a un mismo grupo vinculado con el
paciente inicial y que, hasta el momento, no hay evidencia de transmisión fuera
de ese círculo.
Kenia mantiene bajo vigilancia a los contactos
El primer caso del brote en Kenia fue el de un hombre de 40
años que había viajado desde la República Democrática del Congo, atravesado
Uganda y llegado a Nairobi el 3 de octubre. Murió dos días después, en un
hospital de la capital.
A partir de ese episodio, los equipos sanitarios iniciaron
el rastreo de familiares, trabajadores de la salud y otras personas que
pudieron haber estado expuestas al virus durante el traslado y la atención
médica.
De los 135 contactos identificados, 134 ya habían sido
localizados y puestos en cuarentena. Las autoridades también informaron que
ocho pacientes permanecían estables y respondían favorablemente al tratamiento
de sostén.
El Ministerio de Salud prevé que parte de las personas
aisladas complete el período de observación de 21 días a partir del 25 de
octubre, siempre que no presente síntomas. Las autoridades pidieron a la
población recibirlas sin estigmatización, ya que quienes completen el
seguimiento sin desarrollar la enfermedad no representarían un riesgo de
contagio.
El Congo enfrenta uno de los brotes más graves
de su historia
La situación en la República Democrática del Congo es mucho
más crítica. Al 19 de octubre, el país registraba 9.552 casos confirmados y
4.602 muertes, de acuerdo con los datos difundidos por organismos sanitarios
internacionales.
La epidemia se extendió a ocho provincias, con una
concentración importante de contagios en Ituri y Kivu del Norte. Las
dificultades para acceder a las zonas afectadas, los desplazamientos de
población y los conflictos armados complican las tareas de vigilancia y
atención médica.
El brote está provocado por el virus de Bundibugyo, una de
las variantes del ébola. Actualmente no existe una vacuna autorizada ni un
tratamiento específico aprobado para esta variante, por lo que la respuesta
sanitaria depende de la detección temprana, el aislamiento, la atención de
apoyo y las medidas de prevención de contagios.
Qué medidas se aplican para contener la
epidemia
Los equipos de salud trabajan en la identificación de
contactos, el seguimiento de pacientes y la aplicación de protocolos de
prevención en hospitales y centros de aislamiento. También se reforzaron los
controles sanitarios para reducir el riesgo de que el virus llegue a otras
comunidades.
El ébola puede provocar fiebre, debilidad intensa, dolores
musculares y, en los casos graves, hemorragias y fallas orgánicas. La
transmisión ocurre principalmente por contacto directo con la sangre y otros
fluidos corporales de personas infectadas, o con objetos contaminados.
La evolución del brote mantiene en alerta a los países
vecinos y a los organismos internacionales. En los próximos días, el
seguimiento de los contactos en Kenia y la capacidad de contener nuevos focos
en el Congo serán determinantes para establecer si la propagación puede
frenarse o si la emergencia sanitaria seguirá ampliándose.
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