Francia vivió ayer una nueva jornada de movilizaciones
estudiantiles que superó las cifras de la semana anterior y elevó la tensión
entre el Gobierno de Emmanuel Macron, los sindicatos y las organizaciones
educativas. Las protestas dejaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad,
destrozos y heridos en varias ciudades.
El Ministerio del Interior contabilizó 161.500
participantes en todo el país, más del doble de los 71.500 registrados el 8 de
octubre. Los sindicatos, en cambio, calcularon una asistencia de 480.000
personas, por encima de las 450.000 que habían estimado para la convocatoria
previa.
La movilización, denominada “Acto V” por sus organizadores,
comenzó a fines de septiembre con bloqueos en establecimientos educativos. Los
estudiantes reclaman mejoras en las condiciones de enseñanza, más docentes y
cambios en el sistema de acceso a la universidad.
París y otras ciudades registraron
enfrentamientos
La capital francesa concentró una parte importante de las
marchas, con 41.500 manifestantes según las cifras oficiales. Dos columnas de
participantes confluyeron durante la tarde y avanzaron hacia el Paseo de los
Inválidos, cerca de la Asamblea Nacional.
Durante el recorrido se registraron roturas de vidrieras,
el incendio de al menos un vehículo y enfrentamientos entre manifestantes y
policías. Las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y cañones de
agua para dispersar a grupos que levantaban barricadas y arrojaban objetos.
Los incidentes también alcanzaron a Lyon, donde se
emplearon gases lacrimógenos, y a Rennes, donde se reportó un incendio en un
liceo. En Nantes también se produjeron disturbios durante una jornada que
volvió a poner bajo cuestionamiento el manejo policial de las protestas.
Hay docentes heridos y denuncias contra la
policía
El Ministerio de Educación informó que 147 integrantes del
personal educativo resultaron heridos desde el comienzo de las movilizaciones.
En la jornada anterior al martes se habían registrado 20 afectados, entre ellos
cinco directores de establecimientos.
En Lyon, el Sindicato Nacional de Profesores de Secundaria
denunció agresiones contra varios de sus miembros durante intervenciones
policiales. Su representante local, François Jandraud, indicó al diario Le
Monde que un docente debió ser atendido de urgencia tras recibir un golpe de
bastón debajo del ojo, aunque su estado no era grave.
También se denunciaron lesiones graves entre estudiantes en
distintas jornadas de protesta. Un adolescente perdió una mano al recoger una
granada aturdidora policial, otro perdió un ojo y un tercero sufrió la pérdida
de varios dientes después de recibir el impacto de un cartucho de gas
lacrimógeno.
Las autoridades abrieron investigaciones internas por
denuncias de violencia policial. Mientras algunas fuentes oficiales mencionaron
34 presentaciones, otras informaciones elevaron la cifra a 36.
Ante las críticas, el ministro del Interior, Laurent Nuñez,
defendió el accionar de las fuerzas de seguridad ante la Asamblea Nacional: “No
hay intervención policial cuando las manifestaciones se desarrollan de forma
pacífica”.
Qué reclaman los estudiantes franceses
Las demandas abarcan distintos problemas del sistema
educativo, especialmente en los lycées, los establecimientos de nivel
secundario que reciben a jóvenes de entre 15 y 18 años.
Los estudiantes cuestionan la superpoblación en las aulas,
la falta de reemplazos para los profesores ausentes y el deterioro de los
edificios escolares. También rechazan Parcoursup, la plataforma utilizada para
gestionar el ingreso a la educación superior.
“Necesitamos medidas reales y un diálogo verdadero, no
represión”, afirmó Emeline, una estudiante de 16 años, durante una protesta en
Marsella. Nina, de 17 años, expresó en la misma ciudad: “Estamos aquí porque
sentimos de verdad que el Gobierno no nos escucha”.
El Ejecutivo había ofrecido enviar 3.000 docentes suplentes
a los 114 establecimientos más afectados por la falta de personal. Sin embargo,
los manifestantes consideran insuficiente esa respuesta y mantienen los
bloqueos.
“Seguimos con los bloqueos. No vamos a ceder”, sostuvo
Naouel, una estudiante de secundaria de Brest. En Nantes, Mariolino, de 16
años, advirtió que el conflicto podría continuar después del receso escolar:
“Quienes piensan que la ira va a desaparecer con las vacaciones no lo
entienden”.
El Gobierno había anticipado una caída de la
movilización
Antes del inicio de las marchas, el ministro de Educación,
Édouard Geffray, había pronosticado una disminución de la participación. En
declaraciones a la emisora France Inter, sostuvo: “Estamos más bien ante una
disminución de la movilización”.
Sin embargo, el balance oficial de la tarde registró 214
establecimientos escolares cerrados, en su mayoría secundarios. Por su parte,
el sindicato universitario L’Union Étudiante aseguró que el 90% de las
universidades del país se sumó al paro.
La diferencia entre las previsiones oficiales y los
resultados de la convocatoria refleja las dificultades del Gobierno para
contener un movimiento que amplió sus reclamos y sumó el respaldo de
organizaciones sindicales y sectores de la oposición.
La activista sueca Greta Thunberg también participó en una
marcha en Saint-Denis, en las afueras de París. Allí manifestó su apoyo a los
jóvenes y afirmó que “nuestro futuro está siendo robado”.
La crisis educativa coincide con el debate por
el presupuesto
Las movilizaciones se desarrollan mientras la Asamblea
Nacional debate el presupuesto para 2027. El Gobierno de Macron busca avanzar
con medidas para ordenar las cuentas públicas en un contexto de endeudamiento
creciente y preocupación en los mercados financieros.
La tensión también se trasladó al ámbito sindical. Sophie
Binet, secretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT),
consideró que las protestas expresan el descontento acumulado durante la
gestión presidencial.
“Esta movilización es el símbolo del balance de diez años
de macronismo”, afirmó en declaraciones a FranceInfo. Además, advirtió que el
país está “al borde de la ruptura” y llamó a una huelga general para el 5 de
noviembre.
La dirigente sindical cuestionó las respuestas oficiales
sobre la falta de docentes, mientras que Sophie Vénétitay, titular del
sindicato de profesores SNES-FSU, calificó de “engaño” las promesas del
Ejecutivo para mejorar la cobertura de las ausencias escolares.
Se preparan nuevas marchas y crece la presión
política
El conflicto podría extenderse durante las próximas
semanas. Los sindicatos y las organizaciones estudiantiles prevén nuevas
movilizaciones, mientras que para el sábado están anunciadas protestas
nacionales contra el costo de vida que podrían confluir con los reclamos
educativos.
También se anticiparon actividades de los llamados
“chalecos amarillos”, el movimiento que protagonizó grandes manifestaciones
contra el aumento de los combustibles. Su convocatoria vuelve a poner en escena
el malestar social por el costo de vida y las políticas económicas.
En paralelo, el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc
Mélenchon, respaldó las protestas, que se convirtieron en un nuevo frente de
presión para el Gobierno francés. La continuidad de los bloqueos, la respuesta
oficial y la capacidad de los sindicatos para ampliar la convocatoria serán
determinantes para la evolución del conflicto.
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