El diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar del papa León XIV
abrió interrogantes sobre el alcance de la enfermedad, las posibilidades de
recuperación y los tratamientos que podría necesitar. El pontífice, de 71 años,
fue operado en el Policlínico Gemelli de Roma, donde los médicos le extirparon
el lóbulo inferior del pulmón derecho.
La Santa Sede informó que la intervención concluyó sin
complicaciones. Sin embargo, para conocer el pronóstico será necesario esperar
el análisis definitivo del tejido extraído y de los ganglios linfáticos, cuyos
resultados permitirán determinar si el tumor estaba limitado al pulmón.
El doctor Claudio Martín, jefe de Oncología Torácica del
Instituto Alexander Fleming, explicó que el adenocarcinoma es la variedad más
frecuente de cáncer pulmonar. “Aproximadamente un 70% de todos los cánceres de
pulmón son adenocarcinomas”, afirmó en declaraciones a Infobae.
Qué es el adenocarcinoma pulmonar y cómo se
origina
El adenocarcinoma pulmonar es un tipo de cáncer que se
desarrolla a partir de células glandulares del pulmón. Forma parte del grupo de
tumores de células no pequeñas, junto con el carcinoma escamoso y el carcinoma
de células grandes.
Esta enfermedad suele aparecer en las regiones periféricas
del pulmón y puede permanecer sin síntomas evidentes durante sus primeras
etapas. En algunos pacientes, el hallazgo se produce durante estudios por
imágenes solicitados por otros motivos.
Aunque el tabaquismo es uno de los principales factores de
riesgo del cáncer de pulmón, el adenocarcinoma también puede presentarse en
personas que nunca fumaron.
Entre las señales que requieren evaluación médica se
encuentran la tos persistente, el dolor torácico, la falta de aire, la ronquera
y la pérdida de peso sin una causa aparente. Estos síntomas no son exclusivos
del cáncer y pueden corresponder a otras enfermedades.
Qué determinará el pronóstico del Papa
Uno de los datos relevantes comunicados tras la
intervención fue el tamaño de la lesión, que, según la información citada en el
artículo original, medía tres milímetros. Sin embargo, esa dimensión no permite
establecer por sí sola el pronóstico definitivo.
Martín señaló que la evolución depende principalmente del
tamaño del tumor, el estadio de la enfermedad y la presencia o ausencia de
células cancerosas en los ganglios linfáticos.
“Si el tumor es pequeño, menos de dos o tres centímetros,
las posibilidades de curarse son altísimas, casi el 77 o 79%, siempre y cuando
los ganglios no estén afectados”, sostuvo el especialista.
El médico también explicó que, en términos generales, un
tumor de menos de un centímetro sin compromiso ganglionar puede presentar una
posibilidad de curación cercana al 92%. Estas cifras son referencias generales
y no constituyen una estimación individual del caso de León XIV.
La evaluación definitiva dependerá del informe de anatomía
patológica, que permitirá conocer las características de las células tumorales,
la extensión de la lesión y si existen indicios de invasión de los tejidos
cercanos.
Por qué es importante analizar los ganglios
linfáticos
Durante la cirugía se extrajo el lóbulo inferior derecho
del pulmón y se obtuvo material para estudiar la lesión. El análisis de los
ganglios del pulmón y del mediastino —la región situada entre ambos pulmones—
será fundamental para determinar si la enfermedad permaneció localizada.
Los ganglios linfáticos pueden revelar si las células
cancerosas comenzaron a extenderse fuera del tumor original. Ese resultado
influye directamente en la clasificación de la enfermedad y en la decisión de
indicar tratamientos complementarios.
“Si el tumor mide más de cuatro centímetros o los ganglios
tienen enfermedad, entonces va a requerir un tratamiento postoperatorio de
quimioterapia o algún otro tipo de tratamiento”, explicó Martín.
Entre las alternativas que pueden evaluarse se encuentran
la quimioterapia, la inmunoterapia y las terapias dirigidas. La elección
depende de la extensión del cáncer, las características moleculares del tumor y
el estado general del paciente.
El informe definitivo no suele estar disponible
inmediatamente después de la operación, porque las muestras deben atravesar un
proceso de análisis más completo que el examen realizado durante la cirugía.
Cómo se detecta y confirma este tipo de cáncer
Los estudios por imágenes, como la tomografía
computarizada, permiten identificar nódulos pulmonares y evaluar su tamaño,
ubicación y características. En determinados casos también se utilizan la
tomografía por emisión de positrones y otros procedimientos para estudiar la
posible extensión de la enfermedad.
Sin embargo, las imágenes no siempre permiten establecer
con certeza el tipo de tumor. Para confirmar el diagnóstico, los médicos
recurren a una biopsia o al examen histológico del tejido obtenido durante una
intervención quirúrgica.
El neumonólogo Pablo Jordán, asesor médico de Helios Salud,
explicó que el proceso puede comenzar con el hallazgo de una lesión en una
radiografía y continuar con estudios de mayor precisión.
“En una radiografía observamos que existe algún nódulo o
una masa pulmonar, y luego continuamos con estudios de mayor precisión, como la
tomografía de tórax”, indicó a Infobae.
La evaluación también puede incluir pruebas moleculares
para identificar alteraciones genéticas que ayuden a seleccionar tratamientos
específicos, especialmente cuando la enfermedad requiere terapias sistémicas.
Qué implica la extracción de una parte del
pulmón
La operación practicada a León XIV fue una lobectomía, un
procedimiento que consiste en extirpar uno de los lóbulos pulmonares. En este
caso, los cirujanos retiraron el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante
una técnica videoasistida.
Este método permite realizar la intervención a través de
pequeñas incisiones, con una cámara que facilita la visualización del área
operada.
El pulmón derecho está dividido en tres lóbulos, mientras
que el izquierdo tiene dos. Después de una lobectomía, la capacidad
respiratoria puede disminuir, aunque el tejido restante puede compensar
parcialmente esa pérdida durante la recuperación.
La evolución depende de factores como la función pulmonar
previa, el estado general de salud y la aparición de posibles complicaciones.
En pacientes seleccionados, la cirugía puede ofrecer una alternativa curativa
cuando el cáncer está localizado y puede extirparse por completo.
La neumonóloga Ana María Putruele, exjefa de la División
Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de
Buenos Aires, expresó su sorpresa por el tamaño informado de la lesión.
“Me sorprende por el tamaño. Es muy chiquitito: tres
milímetros. Por eso no pensaba que se trataba de un cáncer de pulmón”, señaló a
Infobae.
La especialista consideró que una lesión tan pequeña puede
asociarse con una perspectiva favorable, aunque aclaró que la conducta médica
deberá definirse a partir del estudio completo del tejido y de los ganglios.
Qué tratamientos existen según la etapa de la
enfermedad
Cuando el adenocarcinoma se detecta en una fase inicial y
no hay signos de diseminación, la cirugía puede ser el tratamiento principal.
La necesidad de otras intervenciones se determina después de conocer los
resultados patológicos.
“En caso de ser el diagnóstico a través de un nódulo, como
una lesión única que no haya tenido diseminación en ningún sitio, la opción
quirúrgica es la primordial”, explicó Jordán.
Si se detecta compromiso ganglionar o propagación a otras
zonas, el equipo médico puede considerar quimioterapia, radioterapia,
inmunoterapia o terapias dirigidas, de acuerdo con las características de la
enfermedad.
Las terapias dirigidas actúan sobre determinadas
alteraciones moleculares de las células tumorales, mientras que la
inmunoterapia busca estimular la respuesta del sistema inmunitario contra el
cáncer. No todos los pacientes necesitan estas opciones ni responden de la
misma manera.
Por eso, los especialistas insisten en que el tratamiento
debe definirse de manera individual, con base en el estadio del tumor, los
estudios complementarios y la condición clínica de cada persona.
Los resultados médicos serán decisivos para la
recuperación de León XIV
La Santa Sede no confirmó hasta el momento si el Papa
necesitará tratamientos adicionales. Los análisis del tejido extirpado y de los
ganglios permitirán establecer el alcance definitivo de la enfermedad y
orientar las decisiones médicas.
Tras la operación, León XIV despertó lúcido, regresó a su
habitación y pidió la cena, de acuerdo con la información difundida por el
Vaticano. La internación continuará bajo seguimiento médico mientras avanza la
recuperación posoperatoria.
El pontífice tiene previsto realizar un viaje apostólico
por Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre. La posibilidad
de cumplir esa agenda dependerá de su evolución, de los resultados de los
estudios y de las recomendaciones del equipo médico.
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