Un grupo de investigadores de la Universidad de Bristol
advirtió sobre los posibles efectos de un El Niño de gran intensidad hacia
finales de 2026 y planteó cinco medidas para reducir su impacto sobre la salud,
los alimentos y la infraestructura.
La propuesta fue publicada en la revista médica The Lancet
y busca que los gobiernos aprovechen el margen de anticipación que ofrece este
fenómeno climático para preparar respuestas antes de que aparezcan sus
consecuencias más severas.
El Niño se produce cuando las aguas superficiales del
Pacífico ecuatorial presentan un calentamiento anómalo. Esa alteración puede
modificar los patrones de lluvia y temperatura en regiones muy alejadas entre
sí.
Qué riesgos puede generar el fenómeno
Las consecuencias pueden incluir inundaciones, sequías,
temperaturas extremas, problemas en la producción de alimentos y una mayor
presión sobre los sistemas sanitarios.
América del Sur, Asia oriental, India, sectores de África y
el Pacífico occidental figuran entre las regiones que podrían experimentar
distintos efectos. La intensidad del impacto dependerá también de las
condiciones sociales, económicas y de infraestructura de cada territorio.
Ruby Lieber, investigadora asociada en ciencias del clima
de la Universidad de Bristol y autora principal del trabajo, remarcó la
necesidad de mejorar la información disponible. “Hay una necesidad urgente y
sin precedentes de comprender, medir e identificar mejor los distintos peligros
para cada país y cada lugar”, sostuvo.
Su colega Dann Mitchell, titular de la cátedra Shanta de
Salud Planetaria, también pidió actuar con anticipación. “No podemos
permitirnos ignorar este riesgo emergente, que puede tener consecuencias
devastadoras, pero anticipables, para comunidades de todo el mundo”, afirmó.
Las cinco medidas propuestas por los
científicos
1. Activar protocolos sanitarios
internacionales
La primera recomendación apunta a que Naciones Unidas y
otros organismos internacionales comiencen a coordinar acciones preventivas
cuando El Niño sea declarado oficialmente.
La idea es que el anuncio no quede limitado al ámbito
meteorológico. Según los investigadores, debería servir para movilizar
recursos, información y asistencia hacia los países con mayor exposición.
Eso permitiría anticipar campañas sanitarias, preparar
hospitales, reforzar la provisión de agua y alimentos e identificar zonas
vulnerables a inundaciones u otros eventos extremos.
2. Mejorar las alertas y la preparación de los
gobiernos
El segundo punto propone ayudar a los gobiernos a
identificar con anticipación los riesgos que el fenómeno puede generar en cada
territorio.
Los científicos destacan la importancia de los sistemas de
alerta temprana, capaces de advertir sobre lluvias intensas, crecidas, calor
extremo o períodos de escasez de agua.
También plantean una mayor coordinación entre organismos
meteorológicos, ministerios de Salud, servicios de emergencia, autoridades
locales y áreas vinculadas con agua, saneamiento y producción de alimentos.
Más información para diferenciar las causas
3. Determinar cuánto corresponde a El Niño y
cuánto al cambio climático
La tercera medida reclama ampliar las investigaciones para
establecer con mayor precisión qué efectos son atribuibles al fenómeno y cuáles
están relacionados con el calentamiento global.
Para los especialistas, esta distinción es fundamental
porque permitiría diseñar respuestas específicas según las características de
cada emergencia.
Una región expuesta a inundaciones puede necesitar sistemas
de drenaje y vigilancia de enfermedades, mientras que otra afectada por sequías
y altas temperaturas podría requerir reservas de agua, asistencia alimentaria y
protección para los grupos más vulnerables.
4. Vigilar de manera permanente los efectos
sobre la salud
El cuarto planteo consiste en mantener un monitoreo
sanitario durante toda la evolución de El Niño y no solamente después de que
termine.
Los cambios en las lluvias y las temperaturas pueden
favorecer enfermedades transmitidas por mosquitos y otros vectores. También
pueden aumentar los problemas relacionados con el calor, la falta de agua y las
dificultades para acceder a alimentos.
Los investigadores señalan además posibles riesgos de
malnutrición, deshidratación, golpes de calor y enfermedades infecciosas, cuya
incidencia dependerá de las condiciones de cada comunidad.
Priorizar las medidas más efectivas
5. Determinar dónde conviene invertir los
recursos
La última recomendación busca establecer qué medidas
ofrecen mejores resultados frente al dinero disponible.
Entre las alternativas aparecen el fortalecimiento de
hospitales, los sistemas de alerta, las obras de protección frente a
inundaciones y las acciones destinadas a preservar la producción y distribución
de alimentos.
El objetivo es especialmente importante para los países con
menos recursos, donde las autoridades deben decidir qué intervenciones pueden
reducir una mayor cantidad de riesgos.
Una advertencia con meses de anticipación
Los científicos sostienen que la posibilidad de anticipar
la llegada de El Niño representa una oportunidad para actuar antes de que los
impactos climáticos se transformen en emergencias sanitarias o sociales.
El escenario definitivo todavía dependerá de la evolución
de las condiciones del Pacífico. Por eso, los próximos meses serán
determinantes para transformar las previsiones en medidas concretas de
prevención, especialmente en las poblaciones con mayor vulnerabilidad.
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