Arabia Saudita, Turquía y Pakistán decidieron activar de
inmediato su acuerdo de defensa conjunta y avanzar con los preparativos para
desplegar fuerzas en territorio saudita, en medio de una fuerte escalada
militar en Yemen.
La decisión fue adoptada durante una reunión de emergencia
celebrada en Riad por el comité político y de defensa de la alianza. El pacto
había sido firmado el 7 de agosto y hasta ahora no había implicado una
respuesta militar concreta.
El comunicado conjunto no establece cuántos soldados
aportará cada país ni fija una fecha para el eventual despliegue. También
señala que las medidas deberán ajustarse a los acuerdos internos y a la
legislación de cada Estado.
Qué establece el pacto de defensa
El acuerdo, conocido como Acuerdo de Defensa Conjunta de La
Meca, establece que una agresión contra uno de sus integrantes será considerada
como un ataque contra los tres.
Fue firmado por el príncipe heredero saudita, Mohamed bin
Salmán; el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; y el primer ministro
paquistaní, Shehbaz Sharif.
La alianza reúne a tres países con capacidades militares
muy diferentes: Arabia Saudita es una de las principales potencias petroleras,
Turquía pertenece a la OTAN y Pakistán posee armas nucleares.
El ministro de Defensa saudita, el príncipe Jalid bin
Salmán, definió la activación como parte de “medidas colectivas de disuasión”.
Además, los tres gobiernos designaron al teniente general paquistaní Nauman
Mahmud como secretario general de la alianza por tres años.
La escalada que encendió las alarmas
La decisión coincide con una nueva ofensiva en Yemen, donde
la tregua alcanzada en 2022 quedó prácticamente quebrada. En septiembre, los
hutíes avanzaron unos 150 kilómetros sobre la costa del mar Rojo y tomaron
posiciones cercanas al estrecho de Bab al Mandeb.
El domingo, Rashad al Alimi, presidente del Consejo de
Liderazgo Presidencial yemení, ordenó a las fuerzas gubernamentales recuperar
las zonas bajo control de los rebeldes.
El Gobierno yemení aseguró este lunes haber recuperado
Dhubab y el puerto de Mocha, además de preparar una ofensiva hacia Saná, la
capital controlada por los hutíes desde 2014. Los rebeldes negaron la caída de
Dhubab y las bajas informadas por las fuerzas gubernamentales no pudieron ser
verificadas de manera independiente.
Riad prometió apoyo a la ofensiva
Arabia Saudita respaldó la operación del Gobierno yemení y
anunció “pleno apoyo operativo” para terminar con el control territorial de los
hutíes y reducir las amenazas contra su territorio, instalaciones energéticas y
rutas marítimas.
Riad denunció ataques recientes contra distintas ciudades
sauditas y afirmó que los rebeldes también alcanzaron el 1° de octubre una
subestación eléctrica de Medina vinculada al suministro de la Mezquita del
Profeta.
Los hutíes, respaldados por Irán, acusaron a Arabia Saudita
de estar detrás de la ofensiva yemení. También advirtieron sobre las
consecuencias de una mayor intervención extranjera y declararon “inseguro” el
espacio aéreo saudita.
Turquía y Pakistán definen hasta dónde
intervenir
El canciller turco, Hakan Fidan, explicó que la reunión de
Riad ya estaba prevista, aunque la situación en Yemen llevó a convertirla en un
encuentro extraordinario.
Fidan señaló que los tres países analizaron qué asistencia
brindar a Arabia Saudita y también alternativas para intentar resolver la
crisis mediante el diálogo.
El punto central ahora será determinar cuál será la misión
de las fuerzas que eventualmente lleguen al territorio saudita. Proteger las
fronteras y los lugares santos tendría un alcance muy diferente al de
participar directamente en una ofensiva contra los hutíes.
Por eso, el próximo paso de Ankara e Islamabad será
decisivo para determinar si el nuevo pacto se limita a reforzar la defensa de
Arabia Saudita o si la guerra de Yemen incorpora formalmente a Turquía y
Pakistán como nuevos actores militares.
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