El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva reconoció
que esperaba imponerse en la primera vuelta de las elecciones y admitió que el
resultado estuvo lejos de sus previsiones. Con Flávio Bolsonaro al frente del
escrutinio, ambos definirán la Presidencia de Brasil en el balotaje del 25 de
octubre.
“Confieso que estaba convencido de que iba a ganar en la
primera vuelta”, afirmó Lula durante su primer discurso después del cierre de
la jornada electoral, en un acto realizado en un hotel de San Pablo.
El mandatario agradeció a los millones de ciudadanos que
participaron de los comicios y destacó el funcionamiento democrático de una
elección en la que también se renovaron bancas de la Cámara de Diputados, el
Senado y gobiernos regionales.
Lula reconoció el impacto del resultado
Durante su mensaje, el presidente admitió que los
resultados electorales pueden apartarse de las expectativas construidas antes
de la votación.
“Muchas veces, el resultado es inesperado”, sostuvo Lula
frente a sus seguidores.
Con el balotaje ya definido, el mandatario comenzó a
delinear el escenario de las próximas semanas y presentó la elección como una disputa
entre dos proyectos diferentes para el futuro de Brasil.
En ese marco, lanzó fuertes cuestionamientos contra Flávio
Bolsonaro y también apuntó contra el entorno político de su padre, el
expresidente Jair Bolsonaro.
“Del otro lado, solo hay incertidumbre, con una biografía
de un pasado oscuro”, afirmó Lula, al referirse al candidato del Partido
Liberal y a su vínculo familiar con el exmandatario.
Más de 28 millones de electores pueden ser
decisivos
Uno de los principales desafíos para Lula será ampliar su
respaldo entre quienes no participaron de la primera vuelta o eligieron a otros
candidatos.
El presidente destacó que más de 28 millones de brasileños
no concurrieron a votar, un universo que podría resultar determinante en una
definición que se anticipa ajustada.
“Vamos a analizar qué proyectos tiene el país”, señaló
Lula, al remarcar que la participación electoral tendrá un papel importante en
la segunda vuelta.
El mandatario también deberá recuperar parte del respaldo
obtenido en 2022. En aquella primera vuelta había alcanzado el 48,4% de los
votos, equivalentes a unos 57,2 millones de sufragios.
Flávio Bolsonaro quedó primero en el escrutinio
Con el 99,23% de los votos contabilizados, Flávio Bolsonaro
obtuvo el 47,17%, mientras que Lula alcanzó el 44,99%, de acuerdo con los datos
del Tribunal Superior Electoral (TSE).
El senador, de 45 años, terminó la primera vuelta con más
de 55,5 millones de votos, alrededor de tres millones más que el actual
presidente.
La diferencia entre ambos fue más pronunciada durante las
primeras horas del conteo, pero comenzó a reducirse con la incorporación de los
resultados provenientes del noreste brasileño, una región donde Lula mantiene
una importante base electoral.
Aun con la ventaja, Flávio no logró superar el porcentaje
necesario para evitar una segunda vuelta y deberá volver a competir el 25 de
octubre.
Ninguno de los otros candidatos logró acercarse
La distancia entre los dos principales postulantes y el
resto de los candidatos fue amplia. Augusto Cury terminó tercero con el 2,90%,
seguido por Renan Santos, con el 2,26%, y el exgobernador de Goiás Ronaldo
Caiado, con el 2,20%.
Más atrás quedó el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema,
quien obtuvo el 0,28% de los votos.
El resultado de Flávio consolidó el crecimiento que había
mostrado durante las últimas semanas de campaña. El Partido Liberal lo había
elegido como candidato presidencial con el respaldo de Jair Bolsonaro,
actualmente bajo arresto domiciliario tras una condena de la Corte Suprema a 27
años de prisión por su participación en una trama golpista.
Una campaña que entra en su etapa decisiva
Los principales institutos de opinión pública habían
registrado el crecimiento de Flávio, aunque no habían anticipado una diferencia
tan amplia en la primera vuelta. Los sondeos previos sí contemplaban un
balotaje competitivo entre ambos dirigentes.
De cara a la segunda ronda, Lula buscará defender los
resultados de su gestión, entre ellos un crecimiento económico superior al 2%,
la reducción del desempleo y la mejora de los ingresos laborales.
Durante la campaña también había anunciado un incremento
del 15% en el principal programa de asistencia social del Gobierno y planteado
restricciones para las apuestas deportivas y los casinos por internet.
Ahora, con dos candidatos definidos y una diferencia
relativamente estrecha entre ellos, la campaña presidencial brasileña entra en
una nueva etapa. Lula deberá ampliar su base electoral para intentar revertir
la ventaja inicial de Flávio Bolsonaro, mientras que el candidato del Partido
Liberal buscará conservar el liderazgo conseguido en la primera vuelta.
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