La industria textil, de indumentaria, cuero y calzado
profundizó su retroceso durante el último año, con una fuerte caída de la
producción, menos trabajadores registrados y una importante cantidad de
capacidad fabril sin utilizar.
Según el último informe de la Federación de Industrias
Textiles Argentinas (FITA), la producción textil acumuló una baja del 22,6%
entre enero y julio, mientras que en julio registró una caída interanual del
13%.
El deterioro también se reflejó en las fábricas: la
utilización de la capacidad instalada llegó apenas al 45,3%, frente al 58,2%
promedio de la industria manufacturera.
El empleo industrial también sufrió el impacto
En junio, las actividades textiles, de confección, cuero y
calzado registraban 92.531 trabajadores formales. Son 16.536 puestos menos que
en el mismo mes del año anterior y 28.322 menos que en diciembre de 2023.
Aunque estos sectores representan poco más del 8% del
empleo industrial, concentraron el 31% de los puestos fabriles perdidos durante
los últimos doce meses.
La velocidad de la destrucción de empleo también se
aceleró. Entre diciembre de 2023 y junio de 2025 se perdieron, en promedio,
unos 650 puestos registrados por mes.
Durante los doce meses siguientes, ese promedio
prácticamente se duplicó y llegó a unos 1.380 empleos mensuales.
Cerraron más de 500 establecimientos en un año
La reducción del empleo estuvo acompañada por un
achicamiento de la estructura empresarial del sector.
En junio se contabilizaron 4.282 establecimientos textiles
y de confección, 517 menos que un año antes. Esto representa una desaparición
promedio de unas 43 unidades productivas por mes.
Para la Federación, la combinación entre menor producción,
pérdida de empresas y baja utilización de las instalaciones dificulta la
recuperación de la actividad y del empleo.
Celina Pena, gerenta general de FITA, advirtió sobre la
situación que atraviesa el sector: “Las empresas quieren trabajar, pero la
industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar”.
Y agregó: “Necesitamos condiciones que permitan sostener la
producción y el trabajo en la Argentina. Recuperar el empleo y la capacidad
productiva que se pierden es cada vez más difícil”.
La producción quedó entre los niveles más bajos
Los datos de julio muestran que la actividad textil
permanece entre los registros más bajos de los últimos tres años.
La caída acumulada del 22,6% en los primeros siete meses se
produjo en paralelo con el bajo uso de las instalaciones industriales. Con una
capacidad utilizada del 45,3%, más de la mitad del potencial productivo
permanece inactivo.
La brecha con el promedio manufacturero también evidencia
el impacto específico que atraviesa el complejo textil, que utiliza una
proporción considerablemente menor de sus instalaciones que el conjunto de la
industria.
Los precios del sector aumentaron menos que la
inflación
La crisis productiva también se refleja en la evolución de
los precios. Entre agosto del año pasado y agosto de este año, las prendas de
vestir, el cuero y el calzado registraron un incremento del 11%.
El dato quedó muy por debajo de la inflación general del
período, que alcanzó el 33,5%.
Los precios mayoristas de los productos textiles también
avanzaron por debajo del promedio de las manufacturas, en un escenario marcado
por la caída de la producción y la menor utilización de las plantas.
Los próximos meses serán determinantes para el sector, que
enfrenta el desafío de recuperar niveles de actividad, sostener las fuentes
laborales y volver a utilizar una capacidad productiva que actualmente
permanece mayoritariamente ociosa.
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