Miles de personas se movilizaron en más de 50 ciudades de
España para reclamar soluciones ante la crisis habitacional y exigir una huelga
general.
Las protestas fueron convocadas principalmente por
organizaciones de inquilinos y movimientos sociales, después de que el Congreso
rechazara dos decretos impulsados por el Gobierno de Pedro Sánchez para abordar
el problema de la vivienda.
El escenario político también sumó tensión. El rechazo
parlamentario contó con los votos del Partido Popular, Vox, UPN y Junts, cuya
decisión dejó sin efecto las medidas aprobadas por el Ejecutivo.
Reclamos por alquileres y desalojos
Las manifestaciones tuvieron como principales demandas la reducción
de los precios de los alquileres, el freno a los desalojos y medidas contra la
especulación inmobiliaria.
Las movilizaciones se extendieron por ciudades como
Valencia, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, Vigo, Málaga, Valladolid, Alicante,
Granada, Santander y Santiago de Compostela.
En Cádiz, el Sindicato de Inquilinas aseguró que unas
10.000 personas participaron de la marcha y anunció que promoverá una huelga
general de alcance nacional.
Las acampadas se multiplicaron
En Madrid, el Sindicato de Inquilinas mantiene desde hace
una semana una acampada en la Puerta del Sol. La organización anunció una
reducción de su presencia, aunque evalúa ampliar el asentamiento hacia la plaza
de Callao por falta de espacio.
En Zaragoza, en tanto, fueron retiradas 130 tiendas de
campaña que habían permanecido instaladas en la plaza de España. Los
participantes trasladaron la protesta hacia el centro histórico y realizaron
una nueva manifestación.
En Valencia también aparecieron nuevas tiendas de campaña
después de la marcha. Cerca de un centenar de personas permaneció reunido en
una asamblea para definir si la protesta continuará de manera indefinida.
Reclamo de una huelga general
La posibilidad de una huelga general se convirtió en uno de
los principales ejes del movimiento. Las organizaciones buscan trasladar el
reclamo por la vivienda a los barrios, lugares de trabajo y centros de estudio.
En Valladolid, unas 2.000 personas participaron de una
movilización en la que se reclamó una fuerte reducción de los alquileres y el
fin de los desalojos. También comenzaron conversaciones con representantes de
CCOO y UGT para analizar una posible acción conjunta.
En Burgos se registró otra marcha de unas 2.000 personas.
Allí, el reclamo estuvo vinculado especialmente con vecinos que podrían perder
sus viviendas por cambios en las condiciones de alquiler.
El rechazo a los decretos complicó al Gobierno
La derrota parlamentaria de los dos decretos de vivienda
profundizó la presión sobre Pedro Sánchez. Fuentes de Moncloa indicaron que el
Ejecutivo analiza incluso un posible adelanto electoral, aunque aclararon que
actualmente no estaría tomando una decisión en ese sentido.
El conflicto habitacional se suma así a un escenario
político cada vez más complejo para el Gobierno, mientras las organizaciones de
inquilinos sostienen que las medidas oficiales son insuficientes.
En Zaragoza, la portavoz del Sindicato de Inquilinas,
Alicia Gallego, calificó la movilización como una “chispa” para canalizar el
malestar y cuestionó las iniciativas oficiales por considerarlas “migajas”.
Las protestas continuarán durante el domingo en distintas
ciudades, mientras las organizaciones preparan nuevas asambleas y acciones. El
objetivo declarado es mantener la presión para conseguir medidas sobre
alquileres, desalojos y acceso a la vivienda, con la huelga general como
próximo horizonte.
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