El Senado convirtió en ley el nuevo régimen de subsidios
para las denominadas zonas frías, con 38 votos a favor y ocho en contra. La
reforma modifica el alcance del beneficio y establece nuevos criterios para
acceder al descuento en las facturas de gas.
El cambio implica revertir la ampliación implementada
durante la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. A partir del nuevo
esquema, el subsidio quedará focalizado en determinados hogares según sus
ingresos y en grupos específicos.
La aprobación se produjo después de una negociación que
incluyó un compromiso del Gobierno nacional para avanzar con asistencia sobre
el consumo eléctrico en algunas provincias consideradas “zonas cálidas”.
Quiénes conservarán el beneficio
El nuevo régimen mantiene la ayuda para los hogares de las
zonas originalmente alcanzadas por el esquema: la Patagonia, Malargüe y la
Puna. Sin embargo, también cambia la forma en que se calcula el subsidio.
El descuento dejará de aplicarse sobre la distribución del
gas y pasará a concentrarse en el costo de generación. La modificación puede
tener impacto sobre el valor final de las facturas, debido al peso que tiene la
distribución dentro de la estructura tarifaria.
En las zonas incorporadas durante la ampliación del
régimen, el beneficio quedará limitado principalmente a situaciones sociales o
de ingresos. Entre los criterios contemplados aparece el caso de familias cuyos
ingresos no superen el equivalente a tres canastas básicas, además de personas
con discapacidad y veteranos de Malvinas.
El debate por el impacto en las facturas
Uno de los principales interrogantes que deja la nueva ley
está relacionado con el efecto que tendrá sobre las boletas durante el próximo
invierno, cuando aumente la demanda de gas para calefacción.
La senadora Flavia Royón, titular de la Comisión de Energía
de la Cámara alta, defendió la modificación y sostuvo: “Tenemos que avanzar
hacia un sistema de subsidios mucho más justo en nuestro país”.
Durante su intervención, Royón señaló que existen unos 9
millones de usuarios de gas natural, de los cuales alrededor de 940.000
pertenecen a la zona fría histórica y 3,36 millones a la zona fría ampliada.
También remarcó que otros 6,21 millones de usuarios dependen de garrafas.
La iniciativa fue cuestionada por sectores de la oposición.
La senadora radical Mariana Juri habló de “improvisación en un tema
trascendental” y cuestionó que se eliminen beneficios sin un criterio que,
según planteó, contemple las particularidades del interior.
El también radical Maximiliano Abad sostuvo que “no se
puede cambiar una ley mala por otra ley mala que, además, es arbitraria,
injusta y sin rigor técnico”. Ambos votaron en contra junto con otros
legisladores de la UCR.
La negociación con las provincias del norte
El respaldo a la reforma estuvo acompañado por un
compromiso del Ejecutivo con gobernadores del Norte Grande para incorporar
mecanismos de asistencia destinados a las llamadas zonas cálidas.
La discusión se vincula con el mayor consumo de
electricidad que registran algunas provincias durante los meses de altas
temperaturas, principalmente por el uso de equipos de refrigeración.
La inclusión de este compromiso fue uno de los puntos de
negociación para reunir los votos necesarios en el Senado. La medida sobre
electricidad, sin embargo, quedó planteada como un desarrollo posterior al
nuevo régimen de subsidios al gas.
La votación se produjo después de varios meses de
negociaciones entre el oficialismo, bloques provinciales y sectores de la
oposición. Con la aprobación en la Cámara alta, el nuevo esquema queda definido
y el próximo invierno será el primer período en el que podrá observarse su
impacto concreto sobre los usuarios alcanzados.
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