El Gobierno británico cuestionó las medidas adoptadas por
Argentina contra empresas y personas relacionadas con actividades comerciales e
hidrocarburíferas en las Islas Malvinas.
La posición fue expresada por Uma Kumaran, subsecretaria
parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, quien calificó los
procedimientos argentinos como “inaceptables” y “sin justificación legal”.
La funcionaria afirmó además que Londres y su red
diplomática respaldan a las compañías y particulares alcanzados por las
sanciones. También reiteró la postura británica sobre la soberanía del
archipiélago y el derecho que, según el Reino Unido, tienen sus habitantes a
desarrollar los recursos naturales.
El conflicto por el petróleo
La nueva disputa se produce luego de las medidas impulsadas
por el Gobierno argentino contra compañías vinculadas con el proyecto petrolero
Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte.
Durante septiembre, el Ejecutivo inició procedimientos
contra empresas y personas relacionadas con actividades hidrocarburíferas que
considera no autorizadas. Posteriormente, amplió esas actuaciones a otros 15
involucrados, que se sumaron a los 45 alcanzados inicialmente.
La Cancillería sostiene que las normas argentinas alcanzan
a las actividades realizadas en áreas que el país considera bajo su soberanía y
que las compañías involucradas deben cumplir con la legislación nacional.
Qué sostiene cada país
El proyecto Sea Lion está relacionado con Rockhopper
Exploration y Navitas Petroleum, compañías que participan de la iniciativa de
explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte.
Desde Argentina se sostiene que esas operaciones implican
la explotación de recursos en territorios y espacios marítimos cuya soberanía
reclama el país. Londres, en cambio, respalda las actividades y sostiene que
los habitantes de las islas tienen derecho a desarrollar sus recursos
naturales.
La funcionaria británica afirmó que no se trata de la
primera ocasión en que un gobierno argentino adopta medidas económicas contra
actividades vinculadas con las islas y aseguró que la economía del archipiélago
continúa desarrollándose.
“Estos cargos contra empresas e individuos son
inaceptables, sin justificación legal”, sostuvo Kumaran.
También hubo un cruce por una guía británica
El enfrentamiento diplomático se intensificó después de que
la Cancillería argentina rechazara una guía publicada por el Gobierno británico
destinada a empresas que realizan negocios con las Islas Malvinas.
Argentina consideró que ese documento constituye un
respaldo a actividades comerciales e hidrocarburíferas que el país considera
ilegítimas. Además, sostuvo que ninguna decisión comercial privada ni una
disposición de otro gobierno puede imponerse sobre la legislación argentina.
En paralelo, el Gobierno de Javier Milei envió al Congreso
un proyecto denominado Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, presentado el
17 de septiembre, con el objetivo de ampliar las herramientas legales frente a
actividades que el Ejecutivo considera una explotación ilegítima de recursos
naturales.
La discusión se suma a otras medidas adoptadas durante
septiembre, entre ellas el Decreto 868/2026, que estableció nuevos requisitos
vinculados con determinados beneficios y permisos para actividades
hidrocarburíferas.
El conflicto entre Argentina y Reino Unido continúa así
atravesado por la disputa de soberanía sobre las islas y por el desarrollo de
proyectos petroleros en la zona. Las próximas actuaciones administrativas,
legislativas y diplomáticas determinarán cómo evoluciona este nuevo capítulo de
la controversia.
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