Abel Pintos presentó “Ibuprofeno”, una canción en la que
reflexiona sobre los miedos, la ansiedad y la manera en que las personas
enfrentan aquello que no pueden controlar.
El artista explicó que atraviesa una etapa especialmente
reflexiva, vinculada también con las distintas edades de sus hijos. Para él, la
composición funciona como una herramienta para ordenar pensamientos y
transformar experiencias personales en canciones.
“Estoy en un momento muy reflexivo de alguna forma. Las
cosas que puedo resolver de alguna manera, ordenar y acomodar, las escribo en
canciones”, contó en una entrevista con La Viola.
Esta vez, además, decidió dejar una pregunta abierta en
lugar de buscar una respuesta definitiva. El estribillo plantea: “¿Cómo será
vivir sin miedo?”, una inquietud que, según el propio músico, aparece con
frecuencia en sus pensamientos.
El miedo, la ansiedad y la presión cotidiana
Pintos sostuvo que el miedo puede cumplir una función
positiva cuando permite reaccionar ante situaciones desconocidas, pero cambia
cuando se transforma en un obstáculo permanente.
“Lo complicado del miedo es cuando se vuelve paralizante y
arrancás a tenerle miedo al miedo ante una situación que uno no sabe o no
conoce”, explicó.
En esa misma línea, el cantante vinculó la canción con la
ansiedad y con las exigencias que generan las redes sociales. Consideró que la
exposición constante lleva muchas veces a construir una imagen idealizada de
uno mismo.
“Pretendemos ser una especie de superhéroe para todos,
incluyendo a nuestros hijos y amigos. Todo esto nos carga de ansiedad y nos
presiona demasiado”, afirmó.
El músico también contó que conversó sobre el tema con un
profesional de la salud mental. A partir de esa charla, reflexionó sobre la
tendencia a permanecer en un estado de alerta permanente.
“Nos acostumbramos a vivir con un estado de alerta altísimo
que no es natural”, relató. Y aclaró que no cuestiona sentirse ansioso en
determinadas circunstancias, sino la “ansiedad exacerbada” que resulta difícil
de manejar.
Cómo construyó el nuevo videoclip
“Ibuprofeno” también tiene una propuesta audiovisual
definida. Pintos explicó que suele compartir sus canciones con su equipo
creativo para encontrar una estética que acompañe y refuerce el mensaje.
En esta oportunidad volvió a trabajar junto a su hermano
Ariel y Marcelo Predacino, con quienes había producido el disco Abel, publicado
en 2014 y considerado por el cantante como uno de los trabajos más importantes
de su carrera.
La producción recuperó además a los músicos que lo
acompañan habitualmente durante sus presentaciones. El videoclip fue dirigido
por Niko Sedano, se filmó en una sola jornada y está construido íntegramente en
blanco y negro.
La estética busca recuperar elementos visuales asociados al
rock de fines de los 90 y comienzos de los 2000, con referencias a la
televisión musical de aquella época y a la estética de MTV.
Una nueva etapa después de cuatro años sin
componer
El lanzamiento forma parte de una etapa diferente en la
carrera de Pintos. Antes de estos nuevos trabajos había publicado Alta en el
Cielo, un proyecto que, según explicó, significó una pausa de aproximadamente
cuatro años en su composición.
Ese período le permitió revisar las herramientas que había
desarrollado a lo largo de su trayectoria y buscar nuevas formas de escribir.
“Me gusta interpelarme constantemente, preguntarme el
porqué de las cosas, sobre todo las que tienen que ver con mi vida. El arte o
la música es mi forma de experimentar eso”, sostuvo.
Pintos señaló además que los cuatro singles publicados
hasta ahora son diferentes entre sí, una característica que considera parte de
la búsqueda artística que atraviesa actualmente.
El recuerdo de Cerati y su versión de “Cactus”
La charla también llevó al cantante hacia uno de los
artistas que más admira: Gustavo Cerati. Pintos recordó especialmente “Cactus”,
canción incluida en Fuerza natural, el último álbum de estudio del exlíder de
Soda Stereo, publicado en 2009.
“Cuando salió el disco de Gustavo Cerati lo escuché y la
canción con la que me identifiqué fue Cactus. Era la que más escuchaba de todo
el disco”, recordó.
Tiempo después, mientras preparaba Sueño dorado, Pintos
eligió realizar una versión de ese tema. La decisión tomó un significado
especial cuando visitó la Ciudad Sagrada de los Quilmes, en Tucumán, donde
registró parte del proyecto.
El paisaje estaba marcado por la presencia de cardones y la
relación con el título de la canción apareció de manera inmediata para el
músico.
“Me llevó de inmediato a la canción. Sentí que era una
buena oportunidad para hablarle a Gustavo, que todavía estaba entre nosotros,
darle mi mensaje de amor y de admiración a través de esta versión”, contó.
Una canción convertida en homenaje
Pintos explicó que “Cactus” representaba para él una
posibilidad de acercarse musicalmente a Cerati y rendirle tributo a través de
una obra que ya admiraba.
“Era un tema moderno que me parecía interesante para
homenajear a un artista al que quiero y admiro mucho”, afirmó.
El cantante consideró que la canción tenía características
para convertirse en un clásico y destacó que su interpretación continúa
generando una respuesta especial en sus conciertos.
A través de “Ibuprofeno”, Abel Pintos vuelve ahora a
utilizar la música como espacio de reflexión personal, mientras profundiza una
etapa creativa marcada por preguntas abiertas, nuevas búsquedas sonoras y el
diálogo con experiencias que atraviesan su vida.
Con base en nota de: Carlos Iogna Prat para tn.com.ar – La
Viola
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