El paso internacional Cristo Redentor, principal conexión
terrestre entre Argentina y Chile, cumplió un mes sin actividad debido a las
condiciones meteorológicas en la alta montaña mendocina.
El tránsito permanece suspendido desde el 14 de julio y el
cierre ya superó el registrado en 2023, cuando el corredor estuvo inhabilitado
durante 26 días consecutivos.
Aunque la Ruta Nacional 7 fue despejada en buena parte de
su recorrido, las fuertes ráfagas de viento y las nevadas que continúan en
sectores de la cordillera impiden habilitar el tránsito hasta la zona de Las
Cuevas.
Más nieve y nuevas alertas para el fin de
semana
El Servicio Meteorológico Nacional anticipó alertas
amarillas y naranjas por nevadas para distintos sectores de la Cordillera de
los Andes durante el fin de semana.
El operativo de Vialidad Nacional, desarrollado dentro del
Plan Integral de Mantenimiento Invernal, continúa durante las 24 horas con
maquinaria y personal desplegados en distintos puntos del corredor.
En algunos sectores se registraron acumulaciones de nieve
de hasta cuatro metros. El fenómeno afectó unos 80 kilómetros de la ruta, entre
Punta de Vacas y Las Cuevas, y obligó a realizar evacuaciones de turistas,
pobladores y funcionarios que habían quedado en la alta montaña.
Miles de camiones esperan una reapertura
La demora tiene un fuerte impacto sobre el transporte de
cargas. En Mendoza se estima que hay entre 1.800 y 2.000 camiones varados,
distribuidos entre Uspallata, estaciones de servicio y distintos puntos del
corredor.
En Neuquén, otros 1.700 vehículos esperan avanzar hacia
Chile mientras utilizan como alternativas los pasos Pino Hachado y Cardenal
Samoré, que permanecen abiertos aunque con restricciones.
Cuando el Cristo Redentor vuelva a operar, se calcula que
podrían concentrarse alrededor de 4.000 camiones para atravesar el túnel
internacional.
Reclamos por las demoras y los costos
Las cámaras empresarias cuestionaron el funcionamiento del
operativo vial y reclamaron acelerar las condiciones para una reapertura
segura.
Carlos Messina, presidente de la Asociación de Propietarios
de Camiones de Mendoza (Aprocam), afirmó: “Si lo habilitan sólo para camiones
primero, se normalizará mucho más rápido la situación”.
Según la entidad, cada camión detenido representa una
pérdida de entre USD 450 y USD 600 por día, dependiendo de si transporta
mercadería refrigerada.
El desvío hacia pasos fronterizos del sur también genera
mayores costos: para llegar a Pino Hachado desde Mendoza se deben recorrer
cerca de 2.000 kilómetros adicionales, frente a los aproximadamente 380 o 400
kilómetros que separan Mendoza de Santiago de Chile.
Las autoridades mantienen el monitoreo de las condiciones
meteorológicas y evalúan diariamente una posible reapertura. La prioridad será
garantizar que el corredor pueda volver a operar con condiciones de seguridad
suficientes para vehículos particulares y transporte de cargas.
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