La violencia vinculada al crimen organizado volvió a
sacudir a Bolivia con una serie de ataques armados registrados en el
departamento de Santa Cruz, donde al menos siete personas fueron asesinadas en
apenas dos días. Entre las víctimas se encuentra un subteniente de la Policía
que participaba en la investigación de un cuádruple homicidio ocurrido horas
antes.
Tres ataques en menos de 48 horas
El primer episodio ocurrió en una estancia ubicada cerca de
San Matías, una localidad próxima a la frontera con Brasil. Allí, un grupo de
hombres armados interceptó una camioneta y abrió fuego contra sus ocupantes,
provocando la muerte de cuatro ciudadanos bolivianos.
De acuerdo con la investigación preliminar, los atacantes
serían presuntos sicarios de nacionalidad brasileña y el hecho es analizado
como un posible ajuste de cuentas relacionado con organizaciones criminales que
operan en la región.
Pocas horas después, otro hecho estremeció a Santa Cruz. En
un camino rural del municipio de Yapacaní fueron encontrados los cuerpos
decapitados de dos jóvenes de 25 y 22 años. Junto a las víctimas había un
mensaje cuyo contenido es analizado por los investigadores para determinar el
móvil del doble homicidio.
Asesinaron a un policía que investigaba los
crímenes
La escalada de violencia continuó al día siguiente en
Ascensión de la Frontera, donde una camioneta fue interceptada por hombres
armados que dispararon con armas de grueso calibre antes de incendiar el
vehículo.
En ese ataque murieron dos ocupantes. Uno de ellos era el
subteniente Yerson Salazar Aliendres, quien investigaba el asesinato de las
cuatro personas ocurrido en San Matías. Según informó la Policía boliviana, los
atacantes retiraron el cuerpo del efectivo y hasta el momento no pudo ser
recuperado.
Las fuerzas de seguridad y la Fiscalía iniciaron las
investigaciones y confirmaron la detención de una persona vinculada al último
hecho, mientras continúan las tareas para identificar al resto de los
responsables.
Crece la preocupación por el crimen organizado
Los tres ataques ocurrieron en zonas consideradas
estratégicas para el narcotráfico y otras actividades ilícitas, especialmente
por su cercanía con la frontera brasileña. San Matías y Ascensión de la
Frontera son escenarios frecuentes de operativos contra organizaciones
criminales, mientras que Yapacaní es señalado como un corredor utilizado para
el traslado de drogas.
Las autoridades buscan establecer si los tres episodios
forman parte de una misma estructura delictiva o responden a conflictos
independientes entre bandas criminales.
En lo que va del año, Bolivia registra al menos 23 muertes
atribuidas a ataques de sicarios, la mayoría concentradas en Santa Cruz y otras
regiones fronterizas. La sucesión de homicidios, sumada al asesinato de un
integrante de la fuerza policial, profundiza la preocupación por el avance del
crimen organizado y representa un nuevo desafío para las autoridades encargadas
de combatir estas organizaciones.
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