La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos
más complejos de los últimos años. Un informe de la Federación de Industrias
Textiles Argentinas (FITA) reveló que el sector perdió 15.468 empleos formales
entre abril de 2025 y abril de 2026, mientras cientos de empresas dejaron de
operar en medio de una profunda retracción de la actividad.
Más despidos y cierre de empresas
De acuerdo con el relevamiento, la cadena integrada por los
sectores textil, confección, cuero y calzado sufrió la mayor caída interanual
de empleo desde que existen registros.
Si el análisis se extiende desde diciembre de 2023, la
pérdida asciende a 25.683 puestos de trabajo registrados, lo que equivale a un
promedio cercano a 1.200 empleos menos por mes.
En paralelo, el entramado productivo también se redujo.
Durante el último año cerraron 330 establecimientos, cifra que eleva a 383 el
total de empresas que dejaron de operar desde fines de 2023.
La producción cayó más de 25%
El informe señala que la actividad textil muestra un
deterioro superior al del resto de la industria manufacturera. Mientras el
conjunto del sector industrial registró una baja interanual del 2,5% en mayo,
la producción textil se desplomó 25,6% en el mismo período.
Los segmentos más afectados fueron los hilados de algodón y
el acabado de productos textiles, ambos con retrocesos superiores al 35%
respecto del año anterior.
Fábricas con máquinas detenidas
La caída de la demanda también impactó en el nivel de
utilización de la capacidad instalada. En mayo, las plantas textiles trabajaron
apenas al 42,2% de su capacidad, un nivel que refleja una fuerte reducción de
la actividad productiva.
El escenario también frenó las inversiones. Entre enero y
junio, las importaciones de maquinaria para la industria textil disminuyeron
28%, con bajas del 75% en la compra de telares planos y del 52% en máquinas de
bordado.
Menores ventas y preocupación por el futuro
A pesar de que los precios de prendas de vestir y calzado
aumentaron por debajo de la inflación general, las ventas del rubro continuaron
retrocediendo. El informe indica que el consumo de indumentaria cayó 6,9%
durante el tercer bimestre del año, lo que limita la posibilidad de trasladar
los mayores costos al precio final.
La gerente general de FITA, Celina Pena, advirtió que la
duración de esta tendencia demuestra que no se trata de una situación
coyuntural. Aunque las exportaciones muestran una leve recuperación impulsada
por materias primas, sostuvo que la industria de mayor valor agregado enfrenta
un escenario marcado por la baja inversión, la capacidad ociosa y la
incertidumbre sobre su recuperación.
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