Los incendios forestales que afectan al sur y suroeste de
Francia continúan fuera de control y mantienen al país en una de las peores
emergencias ambientales de su historia reciente. Las autoridades confirmaron la
destrucción de al menos 140 viviendas, mientras más de 200.000 personas
debieron abandonar sus hogares por el avance de las llamas.
El mayor foco sigue activo en la región de
Gironda
La situación más crítica se registra en el departamento de
Gironda, donde el incendio iniciado en la zona de la bahía de Arcachón ya
consumió unas 32.700 hectáreas y mantiene evacuadas a cerca de 167.000
personas, incluyendo habitantes del área metropolitana de Burdeos.
La prefecta Sophie Brocas advirtió que, aunque el descenso
de las temperaturas y el aumento de la humedad redujeron parcialmente la
intensidad del fuego, "la amenaza sigue siendo muy grave" y pidió
mantener todas las medidas de prevención.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que
Francia ya registra 98.000 hectáreas arrasadas por incendios en lo que va de
2026, una cifra récord para el país.
Refuerzan el operativo con militares y medios
aéreos
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno francés
resolvió incrementar el despliegue militar hasta alcanzar los 1.500 efectivos,
que colaborarán en evacuaciones, protección de viviendas, asistencia sanitaria
y apoyo logístico a las personas desplazadas.
En la lucha contra las llamas también participan unos 1.500
bomberos, respaldados por 18 aeronaves especializadas y un avión militar A400
adaptado para lanzar hasta 20 toneladas de retardante sobre los focos activos.
Las autoridades explicaron que el incendio de Gironda
presenta un comportamiento excepcional, comparable al de una "tormenta de
fuego", un fenómeno extremadamente impredecible que dificulta las tareas
de control.
Otros incendios complican la situación
Además del incendio principal, permanecen activos
importantes focos en los departamentos de Las Landas, Var, Alta Córcega y Altos
Alpes.
En Las Landas, otras 30.000 personas fueron evacuadas
debido al avance del fuego cerca de Biscarrosse y Parentis-en-Born, donde
trabajan más de 500 bomberos.
La gravedad de la emergencia también obligó a modificar la
programación del Tour de Francia, cuya etapa final fue acortada por razones de
seguridad.
Un escenario que sigue bajo vigilancia
Las autoridades francesas mantienen el máximo nivel de
alerta y continúan monitoreando la evolución del viento, considerado el
principal factor que puede favorecer nuevos avances de las llamas. Mientras
prosiguen las evacuaciones y las tareas de extinción, el Gobierno anticipó que
mantendrá desplegados todos los recursos disponibles hasta controlar los
incendios.
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